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Murió el compositor John Barry. James Bond está de luto

Written By sitemp3 on Senin, 31 Januari 2011 | 16.25

Con la muerte del maestro de maestros, John Barry, se cierra un capítulo muy importante de la cinematografía mundial, quedando como testimonio de su talento, una gran trayectoria.

Miguel Cane




Grande entre los compositores modernos, John Barry Prendergast nació en York (Inglaterra), en Noviembre de 1933 y desde su más tierna infancia, su vida estuvo marcada por una vedadera obsesión con el celuloide: su padre era dueño de dos cines en su ciudad natal, así, desde muy joven Barry se convirtió en proyeccionista, tomando contacto con la magia del Séptimo Arte.

Todavía no había abandonado la escuela ni empezado a trabajar para su padre, cuando ya había aprendido a tocar la trompeta y el piano. Antes de que lo mandaran al servicio militar, ya era aficionado a los clásicos (Korngold, Mahler), y además había formado parte de una banda de jazz: The Modernaires.

Estando en el ejército se unió a una banda militar, y se formó musicalmente mediante un curso por correspondencia. Tras su licenciatura, realiza trabajos de arreglista aunque también compone.



En 1955 John juntó a unos cuantos amigos y fundó su banda: The John Barry Seven; con los que aparecio en un programa de la BBC, con éxito. Tras una época como ídolo pop con temas bailables, en 1960, John Barry realiza su primer trabajo en el cine poniendo música incidental a una peliculita de bajo presupuesto llamada Beat Girl. Un año más tarde, cuando Monty Norman componía el score de El Satánico Doctor No, la productora buscaba ayuda, un gancho para hacerla memorable. Así es como surge el tema de James Bond, que es creación de Barry, así de sencillo y le ganó, sin proponérselo, un nicho en la historia. Muchos se lo discutieron y Norman quiso quedarse con el crédito, pero finalmente se estableció su autoría y a la larga, antes de los cuarenta, ya era millonario.

Posteriormente colaboró con el director Bryan Forbes, en seis filmes, pero fue Zulú en 1964, su primera partitura redonda, la que brilló con luz propia. Volvió a Bond con Desde Rusia con Amor, y logró desbancar a los mismísimos Beatles del hit parade con su canción tema para Goldfinger en voz de la enormísima Shirley Bassey.




Barry completó los 60 con grandiosas y ya maduras obras, obteniendo un Oscar y terminando la década con las que quizás sean sus obras maestras: la sinfonia coral para El León en Invierno y la magistral banda sonora de Al Servicio Secreto de Su Majestad.

A lo largo de los gloriosos años 70, Barry se comienza a desvincular de la serie Bond, pero establece una prolífica carrera con aportaciones a filmes como María, Reina de Escocia, El Abismo Negro, el desastroso remake de King Kong, Robin y Marian, Pide al Tiempo que Vuelva y Moonraker, su retorno de la saga que le dio fama de la que se despediría definitivamente en los 80, con 007 En la Mira de los Asesinos.

En estos años, África Mía resultaría en un nuevo reconocimiento de la Academia, aunque en 1988, por andar consumiendo un dizque “Tónico de Salud” precursor del popular Malunggay, sufrió una bestial ruptura en el esófago que le dejó expuesto a una neumonía y casi se muere. Milagrosamente se recuperó y regresó al trabajo de la única forma que conocía: creando una obra maestra. Danza con Lobos le valió su último Oscar.




A partir de entonces, Barry parecía dispuesto a componer con total libertad artística, aunque tuviera que renunciar a trabajar para el cine comercial, aunque esto no pareció importarle. Sibarita y amante de las damas (se casó cuatro veces, una con la sensual Jane Birkin en los 60, misma que lo abandonó de un día para otro por el inefable Serge Gainsbourg), Barry falleció el 30 de enero en su residencia, de un infarto repentino, dejando tras de sí una impresionante carrera que le ha valido un lugar en la historia.

Ciertamente, usted, aún sin saberlo, en algún momento ha tarareado alguno de los célebres temas que compuso para la pantalla de plata y realmente no hay mejor testimonio a un trabajo fabuloso, que ese.

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Anne Hathaway : merci Photoshop !

Anne Hathaway
Picture : Anne Hathaway and Photoshop

Finis les yeux tombants, les cernes et le regard de cocker ! Anne Hathaway peut remercier Photoshop, car comme vous le savez, c'est la meilleure des chirurgies esthétiques !
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El Cisne Negro / Black Swan, de Darren Aronofsky

Monstruos Perfectos Miguel Cane




Las obsesiones de Darren Aronofsky han permeado toda su obra cinematográfica desde la aparición de Pi: El Orden del Caos (1998) y lo han establecido como uno de los cineastas más emblemáticos de la década pasada, especialmente por la sólida y perturbadora Réquiem por un sueño (2000 – adaptación de la virtualmente infilmable novela de Hubert Selby, Jr.) y más recientemente por El Luchador.

No obstante, El Cisne Negro es una cosa muy diferente. Por primera vez, Aronofsky se lanza a explorar otro universo completamente ajeno a lo suyo – el mundo de lo femenino y de la disciplina de la danza- y lo hace del mismo modo complejo, retorcido y deslumbrante con lo que suele sacudir a los espectadores que, por muy preparados que creen estar, no se imaginan lo que se les viene encima.

Como si se tratara de un cuento de hadas, se revela la historia de Nina Sayers (Natalie Portman, en plena forma, hermosa, frágil) es una bonita bailarina del ballet de Nueva York – no podría ser de otra manera- que vive con su madre, Erica (una irreconocible Barbara Hershey, devastada por el bisturí) una mujer frustrada que vive precariamente a través de la carrera en la danza que ha obligado a su hija, a la que metódicamente ha asexuado y aniñado, para adecuarla a su propio anhelo truncado de ser diva del ballet. Esta es la obsesión de Nina: ser perfecta. El hecho de que se anuncie una nueva producción de El Lago de los Cisnes, de Tchaikovski, en conjunto con que la prima ballerina Beth MacIntyre (Winona Ryder) ya esté pasada de tueste, es la ocasión para que florezca para alcanzar todo su potencial... o algo mucho peor.



Aronofsky toma un guión que tiene notables deficiencias y lo pule, lo limpia y estiliza, para montar un espectacular guiñol de horror psicológico- la amenaza no viene de fuera, sino del interior- que en muchos niveles debe gran parte su concepto a la célebre trilogía de los apartamentos de Polanski – Repulsión (1965), El Bebé de Rosemary (1968), y El Inquilino (1976)- y a la mitológica Persona (Bergman, '66), especialmente al establecer la dinámica del otro, lo otro, la dualidad y la duplicidad del místico femenino.

Nina es una criatura ansiosa, con inseguridades cultivadas por su madre para controlarla; la aparición de la hermosa, ambigua y enigmática bailarina rival Lily (Mila Kunis, que trasciende su ramplón origen televisivo para dar el ancho) es el elemento que desencadena una serie de situaciones cada vez más violentas (visual y escénicamente) que podrían ser alucinaciones de la propia Nina, sometida a tanta presión para ser perfecta, o algo indescriptible, quizá sobre– o anti-natural. Natalie Portman, como hiciera Mia Farrow en la obra maestra de Polanski, lleva sobre sus hombros (o bien, sus pies) el peso de la película y su labor de persuasión sobre el espectador es clave para pintar el retrato de lo que es una joven a punto del colapso mental, o tal vez un hermoso monstruo perfecto. Aronofsky la conduce y ella literalmente se entrega por completo, con una intensidad sorprendente para su edad.

La sintonía entre actriz y director, como la dupla Farrow/Polanski funciona de modo magistral. Otro elemento notable de la cinta, es la banda sonora diseñada por Clint Mansell tomando como base la partitura de Tchaikovski (motivo por el cual no puede acceder a un Oscar), que sirve como un claroscuro de sonidos y es un accesorio idóneo para el filme. Inquietante, perturbadora, de una elegancia calculada – como un ballet- y una escalofriante composición, El Cisne Negro es una película adulta, angustiosa; no es un thriller, no es una película de terror, ni es una cinta convencional.

El espectador entrará bajo su propio riesgo, pero que no espere encontrarse algo que sea fácil de explicar. Esta fábula oscura no es apta para pusilánimes. El Cisne Negro/Black Swan Con Natalie Portman, Vincent Cassel, Winona Ryder, Mila Kunis y Barbara Hershey. Dirige Darren Aronofsky EEUU 2010

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Natalie Portman, un hermoso monstruo perfecto

Figura clave del cinema actual, ha pasado de niña actriz a una intérprete valerosa. Ahora compite por un Oscar por El Cisne Negro.

Miguel Cane




Cuando Natalie Portman (nacida en Tel Aviv en 1981, pero naturalizada estadounidense desde pequeña) hizo su debut a los doce años en la cinta de Luc Besson El Profesional, realmente no pensaba que se convertiría en una actriz adulta con su impresionante – y nominado al Oscar- trabajo en el melodrama sexual Closer (de Mike Nichols). Desde ese momento (y quizás desde antes) algunos la llegaron a comparar con Audrey Hepburn, aunque con inmediata modestia, ella rehusó el título. Lo cierto, es que pese a su aspecto de chica fresca, juvenil y divertida, Natalie ha demostrado tener mucha más sustancia de la habitual en una joven de su edad y esto se advierte ahora en su intrépida interpretación como Nina Sayers, prima ballerina del ballet de Nueva York que, en vísperas del estreno de El lago de los Cisnes de Tchaikovski, sufre una espectacular crisis nerviosa (o algo mucho peor) en el aclamado filme de Darren Aronofsky El Cisne Negro, mismo por el cuál ahora es candidata a la codiciada estatuilla en el renglón de Mejor Actriz, a primera vez en dos décadas que una actriz opta a este premio por una cinta de horror psicológico desde los triunfos consecutivos de Kahy Bates (por Misery, en 1990) y Jodie Foster (por El Silencio de los Inocentes, en 1991).




¿Qué te atrajo de un proyecto como éste, tan distinto a los que habías hecho?
Primero, la propuesta de Darren. Me halagó mucho que me buscara personalmente con el proyecto, hace un par de años. Después de que hablamos, me mandó el guión que él mismo había reescrito, ya pensando en mí y me sentí completamente cautivada por los personajes de Nina y Lily, las bailarinas; yo nunca había interpretado un papel como el de Nina. Es muy difícil que se escriban papeles de mujeres con tanta complejidad emocional. En este caso, mientras preparaba el personaje, fue increíble descubrir cómo es el mundo del ballet, lo competitivo, lo feroz... (duda) sí, feroz, que puede ser.

¿Es difícil en Hollywood conseguir este tipo de papeles femeninos que tengan sustancia?
No es sencillo, y es mucho más difícil que haya dos papeles de este tipo en una misma película. Las dos bailarinas son únicas, aunque son representaciones opuestas de una misma psique, en cierto modo. Es muy raro encontrar esto en el cine. Por otra parte es lógico, ya que la mayoría de los espectadores suelen ser hombres y, muchas producciones se hacen para un público determinado. Yo quiero ser como Susan Sarandon o Meryl Streep, saber quien soy a cualquier edad; ser una actriz que pueda interpretar cualquier papel. Ahora mismo soy joven y eso me ayuda, pero estoy consciente de que debe haber algo más que mi aspecto para refrendar mi trabajo.



Ahora bien, este papel te llevó a extremos que no habías explorado en tu carrera antes.
Cierto. Mira, Nina es una bailarina muy entregada y trabajadora, pero también es obsesiva-compulsiva. Todavía no posee una personalidad propia como bailarina ni como mujer, su madre se ha encargado de atrofiar su madurez para convertirla en algo que no es; pero mientras busca su sexualidad y sentido de la libertad, su carácter va cambiando progresivamente. Al mismo tiempo, empieza a derrumbarse, y eso suponía todo un reto. Lo que Nina busca obsesivamente toda su vida es la perfección absoluta de su arte, que es algo que únicamente puede existir durante un momento, un breve y fugaz momento, pero como todos los artistas, puede llegar a autodestruirse con tal de lograrla. Cuando intenta convertirse en el Cisne Negro, algo oscuro empieza a bullir en su interior. Eso se convierte en una crisis de identidad en la que ella no sólo no está segura de quién es sino de qué es, las fronteras entre ella y el resto del mundo se vuelven borrosas. Nina empieza a verse en todos los sitios literalmente. Es alucinante. Cuando Nina comienza a rebelarse contra las estructuras que la rodean aparece toda esa paranoia que la transporta a un oscuro lugar, donde no está segura de lo que la gente quiere de ella ni de si está perdiendo o no la cabeza.

¿Qué tal fue la inmersión en el mundo de la danza?
Me gustó mucho la autenticidad que se buscó para todos los detalles, todos muy realistas, del mundo de la danza que hay en el guión, y especialmente me atrajeron los paralelismos de la historia de Nina con El lago de los cisnes. Yo la veía como a alguien que de verdad intentaba liberarse de un hechizo, que intentaba liberarse de todo el que quisiera decirle quién era y que intentaba ver a través de todo eso quién era realmente como persona y como artista. Fue una experiencia que me fascinó, al igual que adquirir una disciplina física al respecto.



¿Fue muy rigurosa la preparación física y psicológica para este personaje?
Hice muchos ejercicios de danza y también nadé mucho e hice entrenamiento combinado para evitar lesiones, pues la danza es tremendamente dura para el cuerpo. Exige muchísimo esfuerzo retomar el ballet a los 28 años de edad. Aun cuando hayas tomado clases de danza con anterioridad; no eres consciente realmente de todo lo que cuesta conseguir un nivel de élite. Cada pequeño gesto tiene que ser muy concreto y estar lleno de delicadeza y elegancia. Yo ya sabía que iba a ser todo un reto, pero nunca sospeché lo realmente duro que iba a resultar físicamente. Tuve una lesión de costilla y tuve que sufrirla durante casi la mitad de rodaje. Pero resulta difícil quejarse cuando ves que los bailarines profesionales no dejan de bailar. Bailan constantemente con muy graves lesiones, como esguinces de tobillo. Están acostumbrados a bailar con dolor. Me gusta mucho la danza y pensé que iba a ser muy divertido tener que bailar para hacer mi trabajo. No tenía ni idea de lo agotador que iba a resultar. No fue divertido, no. Para nada. Fue fascinante y apasionante, pero de diversión, nada.




Además de estudiar danza en tu infancia, estudiaste psicología en Harvard, ¿esto te proporcionó un marco de referencia adicional acerca de la desintegración mental de Nina?
En cierto modo, aunque el caso de Nina es muy grave, muy especial. Yo veía a Nina como si estuviera atrapada en un ciclo de obsesión y compulsión. El lado positivo para los artistas y bailarines es que concentrándote en tal grado puedes convertirte en un virtuoso, pero después hay un lado mucho más oscuro, un lado insano, donde te puedes encontrar completamente perdido. Desde ahí tenía que partir para interpretar a Nina. No fue nada fácil, es un personaje con muchas vueltas y torceduras. Es casi un monstruo perfecto.

¿Cómo definirías la relación que mantienen Nina y Lily en la película?
Me gusta la manera en que se evalúan la una a la otra cuando se encuentran por primera vez, algo que hacen las chicas habitualmente. Se trata de un mecanismo de supervivencia, hay que averiguar quién es tu máximo competidor, y en este caso, Nina ve enseguida que Lily es fabulosa, que tiene talento y que supone una gran amenaza para su puesto en la compañía. Pero, asimismo, Nina todavía no sabe quién es Lily de verdad. Mila hizo un trabajo increíble y estuvimos juntas mucho tiempo. Darren se cuidó mucho de que sostuviésemos una dinámica de competencia más que de camaradería durante el rodaje, para poder crear la atmósfera que buscaba. Cuando terminamos el rodaje, fue muy bueno llegar a conocerla y a simpatizar con ella.




Has sido actriz desde muy joven. ¿Cómo logras mantener los pies en la tierra, con una trayectoria tan importante, el acoso de la prensa, haber sido nominada al Oscar, en un mundo obsesionado con la vida privada de la farándula?
Tengo una familia y buenos amigos que no me dicen que sí a todo. Me advierten cuando me estoy pasando, cuando no están de acuerdo conmigo. Me ayudan a mantener los pies bien puestos en la tierra y a recordar que, mal que me pese, vivo en el mundo real (sonríe). Creo que la vida de los actores debería de ser aún más privada. Sólo así, sin que el público tenga una idea preconcebida de nosotros, de cómo somos, podremos seguir creando personajes para interpretar y ser creíbles en pantalla. No me gustaría que al ver una película, digamos ésta, alguien dijera, “ah, mira, es Natalie Portman como Nina la bailarina.” No. Lo que quiero es que al verme en pantalla se olviden de mí y crean que yo soy Nina. Ese es mi objetivo. Eso es lo que anhelo. Creo que es lo que todos los actores deberíamos hacer.


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Dependencia Sonora: De Inception a The Social Network

Written By sitemp3 on Rabu, 26 Januari 2011 | 20.20

Por Pedro Emilio Segura Bernal




Dos de los hitos modernos del año pasado que se han visto atiborrados de alabanzas, devoción ciega y poco analítica así como de inflación desmedida y nominaciones pinchurrientas, deben toda su calidad (la mucha o poca que posean) a la banda sonora que las acompaña que mas que apoyarlas en la construcción del producto se convierten en el único sostén así como en el elemento a destacar de estas, siendo sus nombres The Social Network de Fincher e Inception de Nolan.

Inception, película mediana, tan solo otro estreno de verano en Hollywood cuya mayor cualidad es la de replicar la historia en pantalla a la vida real al originar la idea en la mente del espectador de ser una película de calidad siendo tan solo otra película esterilizada por DiCaprio, depende de la construcción sinfónica y minimalista a manos de Zimmer en colaboración con Johnny Marr. Preciso y sencillo es el soundtrack de esta obra del director de The Dark Knight que ante la extraña falta de eficacia en la narrativa demostrada en Inception la música sale a flote para sostener el imaginario de efecto visual hollywoodense que, no se puede negar, en Inception es ejercido con maestría.

La maestria de Nolan para los efectos especiales. Lo que realiza Trent Reznor junto con Atticus Ross en la banda sonora del film de Fincher solo puede ser calificado como la obra cumbre del soundtrack de la “nueva era”, del “neomodernismo” o como diría J. Negrete, una banda sonora perfecta para un mundo dominado por un “pendejo solo… cliking refresh”. Si Greenwood ya había realizado la primera obra maestra del nuevo siglo en cuanto a bandas sonoras se refiere con There Will Be Blood, Reznor la supera creando su mejor obra desde el Download Spiral de Nine Inch Nails. Un soundtrack que no cumple la función de complementar la película, si no que la supera al hacerla funcionar mas de lo que debería e inclusive tener validez independiente, acto inconcebible para el film que sin las notas “acompañantes” se vería reducida a ser llamada simplemente la culminación de la caída de Fincher. (Sorpresa es The Social Network ya que era insospechado que el director pudiera reponerse de esa madre de Benjamín Button).

Tan impresionante es el soundtrack de Reznor que lo que se ve en pantalla se ve orillado a ajustarse a la música. Como muestra la metafórica secuencia de los Winklevoss, realizada, editada y producida con absoluta perfección cual comercial televisivo de transnacional que se anunciara en el súper tazón donde la mezcla de Reznor vuelve a opacar todos los esfuerzos visuales de Fincher. La escena no funcionaria en lo mas mínimo si no fuera por el edit de a la obra de Grieg.


[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=zatmdqTYivI]

La historia de Zuckerberg funciona como una alegoría a la producción del film.
Fincher es lo Winklevoss.
Tenia una idea mas no se la robaron pero no la logro del todo. Su obra es dependiente.
Reznor es Zuckerberg.
No por lacra, ojete, resentido y megalómano; si no porque el si alcanzo concebir una obra maestra sobre y para la era de la alineación cibernética.



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Cuatro puntos sobre Somewhere

Por Pedro Emilio Segura Bernal




-Secuencia Inicial.
Somewhere [En un rincón del corazón] inicia con un Ferrari dando vueltas en circulo a lo pendejo durante un lapso aproximado de 5 minutos (tal vez mas , no creo que menos). Con el pretexto de la alegoría del tedio de la existencia, Coppola denota una pretensión con su intento metafórico minimalista (tal vez el culo cubierto con calzón rosa de Scarlett era una metáfora en Lost In Translation y no la he entendido).

La señorita soypretenciosaporquemelaviviayvivoenelsohoyenunosañoshareunfilmsobreeso estuvo deleitándose con Antonioni y Ozu creyéndose por ello capaz de con poco o nada, decir todo, pero para ello aun le falta una vida para tan siquiera poder compararse con los antes citados.

La escena es una de las metáforas mas obvias que he tenido el placer de observar, al nivel de la rata al final de los infiltrados o como esto, pero no por ello menos efectiva. La idea del film se plantea inmediatamente, su reiteración cansada en la duración de la escena de cámara estética transmite esa desesperación que nuestro personaje principal vive. Por 5, 7 o 10 minutos somos él, ya podemos sentir empatía porque si nuestra vida diaria no ha acabado con nuestro espíritu esa escena nos convierte a menor escala en Johnny Marco.



-Crepúsculo como eje de la verosimilitud.

A mitad del fin, cuando ya estamos frente al padre y la hija, interpretada con naturalidad sorprendente por Elle Fanning, en medio de una relación a causa destiempo que se han visto obligados a compartir observamos un detalle ínfimo pero de suma trascendencia.

Ella le explica que es lo que estaba leyendo con tanto interés a la orilla de la alberca. La historia de una joven caliente que no puede cogerse a su enamorado porque es persignado cual panista y aparte es vampiro. La joven es fan de Crepúsculo y le habla sobre esto a su padre quien escucha con interés; ahora ese detalle absurdo e intrascendente es uno de los mas grandes aciertos del film de Coppola. Esta platica resulta la muestra mas clara de la nueva relación efímera entre padre e hija. Cuando se comparten los detalles mas pequeños de la existencia con interés en el que habla tanto como en el que escucha es cuando la relación en verdad se consolida.

La otra valía de dicho elemento es la naturalidad que esa escena refleja. Hace verosímiles y multidimensionales a nuestros personajes. Con ese dialogo todo Somewhere se llena de naturalidad.

En caso de que no lo haya hecho en el cine, en este momento mientras lee puede pararse y aplaudir.

Detalle ínfimo que todomundo recuerda y he ahí su valía. Lo absurdo del comentario es su validez, brinda el toque de nimiedad necesario para crear un ambiente verosímil.

Y bajo la misma línea el otro punto a destacar. La película no plantea a dos personajes opuestos que terminan por crear vínculos. Nada de estereotipos. Es solo un tipo, perdido y jodido como cualquier otro y una niña que simplemente es y termina por pasar un buen rato, nada de vínculos, nada de catarsis, ni clichés de cine independiente…

Mero nihilismo chinga.



-Blackberry como expresión del inconsciente.

Los SMS que recibe nuestro personaje principal. Tan intrascendentes y nunca explicados. Un reflejo de su inconciente, el odio hacia uno mismo canalizado por un acoso esquizoide. Eso o bien Chris Pontius solo jodía por diversión. Lamentable la actuación de este ultimo quien se desenvuelve lejos de lo que, para su papel, ha sido la mejor interpretación de su carrera:

-Ferrari para un cierre circular.

Nuestros personajes terminan igual o peor de como los observamos al principio del film. Para concluir Sofía sube de nuevo a su personaje a su Ferrari y el arranca sin rumbo. Ya no da vueltas en círculos, ahora es peor busca tener rumbo mas no lo tiene.

El vinculo que había creado se ha roto. No hay continuidad. La vida no es mejor. El se siente peor. Ella, también. La manda lejos pudiendo evitarlo. Todo permanece. Lo cotidiano e intrascendente que carcome hasta orillarnos a tomar nuestro ferrari para que nos lleve a algún lugar, q cualquier lugar a donde sea menos donde esta uno mismo. A chingar a su madre el mundo

¿Cambio? ¿Transformación?

No, solo tal vez un cambio en busca de una nueva vida menos banal, con bien y “trascendencia” y demas… eso o también existe la tangente de perderse en la nada absoluta porque ¿que puede ser peor?; si uno ha tenido tiene un pie en ella toda la vida.

¿Y aun así se atreven a decir que no merecía el León de Oro?

¿En verdad piensan que ese premio lo ganó con sus atributos sexuales?

Debería darles vergüenza.



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Cher, al natural

Written By sitemp3 on Jumat, 21 Januari 2011 | 22.31

Es, literalmente, una diva. Pero también es una mujer muy inteligente, divertida que ha hecho con su vida lo que ha querido, como ha querido.

Miguel Cane


Cher at the Hollywood premiere of New Line's Blow


La palabra ideal para describir a Cher (nacida como Cherilyn Sarkisian en El Centro, California en 1946) es “carismática”. Por casi cincuenta años eso es lo que la ha sacado a flote de numerosas crisis y reinvenciones y la ha convertido en una auténtica leyenda viva del entretenimiento.


Cher in 20th Century Fox's Stuck on You


Ganadora de un Oscar por Hechizo de Luna, y con una serie de interpretaciones memorables en filmes como Las Brujas de Eastwick, Máscara, Silkwood (al lado de Meryl Streep) y Sirenas, así como receptora de discos multiplatino y reconocible en cualquier rincón del mundo, tras más de siete años alejada del mundo del cine, Cher regresa por la puerta grande con el musical Burlesque, una película que aceptó protagonizar al lado de Christina Aguilera después de que el estudio la buscara incansablemente y que estuvo a punto de abandonar en pleno rodaje por diferencias creativas, aunque finalmente permaneció en el set, dando vida a Tess, dueña del club The Burlesque, al que llega la protagonista, una chica de pueblo con una gran voz que decide dejar atrás el tedio de su vida para perseguir su sueño, algo con lo que Cher dice “puedo identificarme.”




Tenías años retirada del cine... ¿qué te hizo considerar volver, y más en Burlesque?
“Me la ofrecieron como un musical y siempre quise cantar en una película. Desde que tenía cuatro años y vi a Judy Garland en Nace una Estrella, fue un deseo en mi corazón y no se me había cumplido. Aunque no quise hacer la película inmediatamente, fue un proceso. Me tuvieron que convencer, ¿sabes? Yo ya estaba acostumbrada a mi vida sin la presión de rodajes, hice mi gira de conciertos y quería descansar, ya sabes, tener tiempo para mí. Ya había hecho mucho cine, películas formidablesde ls que estoy muy orgullosa. Así que al principio no fue tan fácil, y hubo que hacer algunos cambios al personaje antes de que yo firmara un contrato.”





¿En qué sentido hubo que cambiarla?
“Pensé que Tess podía ser un buen papel, que de hecho, acabó siéndolo. Pero al principio, no era exactamente lo que yo quería, fue hasta después que el guionista y el director vinieron a charlar conmigo, con miras a persuadirme de aceptar el papel, que éste resultó ser quien yo pensaba que debía ser. El personaje cambió mucho desde el borrador del guión a lo que se ve en el corte final. Tess es una empresaria y cantante que se ve tentada a vender su local que levantó con muchos sacrificios, debido a las deudas contraídas. Sobre el papel, en la versión que me vinieron a ofrecer, era una mujer neurótica que no dejaba de quejarse y de gritar a las chicas, y una persona así no habría dudado en vender el club a la primera oferta. No tenía el corazón puesto en su sueño, ¿entiendes lo que te digo? Pero le hicieron los cambios que yo sugerí y evolucionó para convetirse en alguien trabajador que no se rinde aunque no logra sus objetivos. Ese es más mi tipo de chica.”

Se reportó en algunos medios que estuviste a punto de arrojar la toalla en varias ocasiones a lo largo del rodaje. ¿Esto es verdad?
“Sí, así fue. Yo soy una profesional y a veces estas cosas suceden. Mira, en la vida no sé lo que quiero con la claridad con la que sé lo que busco en un personaje. Me quejé mucho acerca de las horas de trabajo ininterrumpidas, y también porque estuve varios días durante 16 horas con tacones de aguja y eso resultó criminal. Lo siento, pero eso no se hace. Yo tengo una carrera que me avala, ¿cierto? No es como si no hubieran mejorado las posibilidades de la producción cuando anunciaron que tenían a Cher en el reparto. He trabajado muchos años y el nombre Cher es garantía de algo. Significa que no se trata de cualquier cosa. Fui clara al hacer patente mi inconformidad y llegamos a acuerdos. Después de eso, el rodaje fluyó sin más.”

¿Consideras que al ser tu primer musical, tus fans en la comunidad gay la eleven a película de culto?
“Eso no lo sé. Tengo muchos fans en la comunidad gay. Son maravillosos, me dan mucho apoyo, mucho amor. Ahora que yo no la etiquetaría como una película gay, pero por supuesto ellos aman los musicales y si les gusta es genial. Lo que realmente atrae de esto es que es muy divertida y si va a tener una vida más allá de las salas, como pelicula de culto o lo que sea, por mí, feliz. Lo importante es que la vean y la disfruten.”

¿Qué tal fue tu relación de trabajo con Christina Aguilera?
“Pues fue buena. Ella no me conocía y nos presentamos apenas una semana antes de empezar a rodar. Se tuvo que dar cuenta de que yo estaba allí para ayudarla, ella no había hecho una película antes y supongo que aunque tengas mucha experiencia, lo mismo, hacer una pelicula de este tipo, y estar en tantas escenas puede ser abrumador. Aunque, como le dije, tiene la ventaja de que el cine ahora no es como antes, es decir, los rodajes no son tan agotadores. Creo que es una chica con un enorme talento y creo que en la pelicula está muy bien.”

Te ves contenta, ¿te sientes completamente realizada ahora, con tanta experiencia a cuestas?
“Sí. Estoy genial. Tengo muchos planes. Paso tiempo con mi familia. Estoy muy orgullosa de mis hijos, Eli y Chaz [su hija Chastity, portavoz de la Asociación contra la Discriminación de los Gays y que recientemente se sometió a una operación de cambio de sexo y ahora es hombre] y me gusta estar cerca de ellos. Quiero grabar un nuevo álbum y este año se estrena Zookeeper, que es la primera pelicula animada que hago. Soy una leona casada con el personaje de Sylvester Stallone, es muy divertida. Como ves, descanso siempre pensando en más trabajo.”

¿Hay algo que cambiarías de tu carrera hasta ahora?
“No cambiaría nada, pero a veces ¡me callaría la boca mucho más! (risas). En serio, no habría hecho nada diferente porque a veces las cosas funcionan y otras no, pero siempre tienes que seguir adelante. Los errores son sólo eso, errores, y si no aprendes de ellos, entonces ¿cuál es el punto de la experiencia? Y creo que de todos, he aprendido algo.”

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