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Susan Sarandon: Las estrellas de Hollywood son de otra época

Written By sitemp3 on Kamis, 18 Oktober 2012 | 14.31

Miguel Cane.



Desde su primera aparición en cine, Susan Abigail Tomalin (Nueva York, 1946) ha demostrado una sustancia y versatilidad poco comunes: lo mismo ha destacado como seductora o comediante que como actriz dramática o de carácter, y es capaz de inspirar lo mismo deseo que carcajadas o llanto. En la vida real no es muy distinta: activista, directa, madre de tres hijos adultos y liberal en sus tendencias políticas, mantiene el ímpetu de su juventud. Llega ahora a México Mentiras mortales (Arbitrage), filme estrenado en el Festival de San Sebastián, donde interpreta a Ellen Miller, una dama de sociedad neoyorquina cuyo marido, un millonario genio de las finanzas (Richard Gere), se encuentra entre la sospecha de haber matado a su amante y la de haber cometido un fraude millonario. Pero en diciembre llegará también a las pantallas Cloud Atlas, donde Sarandon es dirigida por los hermanos Wachowski y Tom Tykwer; además, forma parte del elenco en The company you keep, dirigida por Robert Redford, en donde comparte cartel con él, Julie Christie y Nick Nolte.



USTED ES UNA ACTIVISTA CON GRAN CONCIENCIA SOCIAL Y AQUÍ INTERPRETA A UNA MUJER OPUESTA A ESAS CARACTERÍSTICAS, ¿CÓMO ENTRA BAJO LA PIEL DE UN PERSONAJE ASÍ?

Confieso que fue un papel muy divertido de interpretar, porque es completamente diferente a mí y eso le da variedad a lo que hago. Además tiene sus cosas buenas (se ríe); me sentí feliz cuando me regalaron el vestuario. No el vestido de alta costura, que era precioso, aunque solo era un préstamo, pero sí los suéteres de cachemira con que aparezco en la película y la mayor parte del vestuario. Te diré que es cosa rara que yo quiera llevarme algo como souvenir de mis películas, pero en este caso me encantó la ropa que habían elegido, así que pedí que me la regalaran y estuvieron de acuerdo. ¡No me puedo quejar!



¿LA PELÍCULA LE ATRAJO TAMBIÉN POR SU TEMA?

Totalmente. Creo que es una llamada de atención a la gente que piensa que el dinero o la posición social son todo. Y no es así. Creo que la cinta lo refleja fielmente. Creo que señala algo muy importante: hay que vivir la vida sin pensar que lo que haces o lo que tienes supone una garantía, sea vida, amor, finanzas... es una locura, no funciona; la vida es otra cosa más allá de dólares.

LA CINTA ES EL DEBUT DE NICHOLAS JARECKI, ¿POR QUÉ ARRIESGARSE CON UN DIRECTOR NOVEL?

Es importante apoyar a los nuevos talentos. Todos necesitamos una primera oportunidad y el proyecto lo garantizaba. Nick me habló de la película con gran pasión, acepté leer su guión y me pareció que era muy bueno e interesante, pero que necesitaba ciertos cambios. Le dije que contara conmigo dependiendo qué actores se involucraran en el proyecto y le sugerí lo que, según mi punto de vista, necesitaba retocar. Él se aplicó, consiguió que Richard Gere se involucrara y cuando me lo dijo no dudé en aceptar. A mí me gusta trabajar con actores que conozco bien y Richard era excelente para el personaje de esta película.

NICK ASEGURA QUE ESCRIBIÓ EL PERSONAJE DE ELLEN PENSANDO EN USTED.

Sí, lo sé. No creo que dijera lo mismo si otra actriz hubiera aceptado el personaje (se ríe). Nick y yo tenemos amigos en común y así es como el guión acabó en mis manos. No fue a través de los caminos habituales de Hollywood, sino que me salté el protocolo. Con la película Robot & Frank me sucedió lo mismo, conocí al director, era su primera película y corrí el riesgo de trabajar a sus órdenes. Muchos realizadores sueñan durante años con su primer proyecto y, como dije antes, alguien debe ayudarles para que tengan su oportunidad.

¿QUIÉN LE DIO SU PRIMERA OPORTUNIDAD EN CINE?

No sabía qué quería cuando me fui de mi casa en Nueva Jersey. Solo salir de allí, escaparme de mis ocho hermanos. Los adoro, pero era demasiado ruido, así que me escapé a la universidad, donde conocí a Chris Sarandon (con quien estuvo casada entre 1967 y 1977); él era actor y así fue como aterricé en teatro, luego en televisión y en 1970 en el cine. Mi curiosidad me llevó a convertirme en actriz. Tuve que llamar a muchas puertas antes de que me dieran mi oportunidad, no la tuve tan fácil. Primero tuve papeles pequeños, luego fueron poco a poco más grandes e interesantes y conocí a mucha gente que hacía cine con pasión, como Louis Malle, que creyó en mí y me dio mis primeros papeles de verdadera importancia en Pretty Baby y Atlantic City... y desde entonces he encontrado todo lo que tiene que ver con este oficio como algo fascinante.

ES DE LAS POCAS ACTRICES QUE SIGUE APOSTANDO POR EL CINE INDEPENDIENTE, CASI EN EXTINCIÓN.

Es verdad, es muy triste lo que está ocurriendo con el cine independiente. He hecho muchas películas producidas con poco presupuesto, incluso Pena de muerte fue un filme independiente o Bernard y Doris que solo se hizo con 500 mil dólares y que HBO compró, pero no voy a negar que no he tenido problema en navegar por el mundo independiente y el de los grandes estudios. Para mí el problema de las películas comerciales es que muchas veces carecen de punto de vista. Tratan de llegar a una audiencia tan amplia que la historia naufraga. Me gustan las películas que no he visto en el cine y desgraciadamente hay una enorme cantidad de filmes realmente interesantes que se quedan sin distribución. Vivo en Nueva York y tengo oportunidad de ver muy buenas películas, estoy al tanto de lo que realmente ocurre en el mundo del cine independiente, pero quisiera poder hacer más.

EN CLOUD ATLAS INTERPRETA VARIOS PERSONAJES.

Si tengo que decirte la verdad, soy la primera sorprendida. En la cinta interpreto varios papeles, nada como Halle Berry o Tom Hanks, que son los que hacen prácticamente todo, pero adoro a los hermanos Wachowski y aunque me asustaron con esta propuesta decidí aceptarla. En el rodaje me sentí parte del Circo del Sol por la atmósfera que habían creado —gente saltando de trapecio en trapecio—, y así deberían ser siempre los rodajes; no hubo nadie que no disfrutara grabando este filme. Estoy muy orgullosa de formar parte de Cloud Atlas.

VIVE EN NUEVA YORK, NO EN HOLLYWOOD, PROTESTA Y NO SE QUEDA CALLADA. ¿RECHAZA SER ESTRELLA?

Creo que las estrellas de cine son de otra época, de otro lugar. Pienso en John Wayne y Joan Crawford. Somos muchos actores de oficio que buscamos hacer la vida, criar a nuestras familias en otra parte. Hollywood no me interesa porque no es político y yo soy una persona muy política. A veces creo que la gente no trabaja conmigo porque piensa que no tengo sentido del humor (sonríe), pero eso no es cierto. Mi actitud no ha cambiado en estos años. Si hay algo que me parezca objetable en el gobierno, no me callo. Y eso tiene un precio. He recibido amenazas de muerte. Que la gente tenga tanto miedo o que escriban cosas de mis hijos en la prensa más iracunda me molesta de verdad y me ha aislado, y a la larga ese es un camino muy solitario, pero no voy a renunciar a mis convicciones. Yo soy así.


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Victoria Abril, sin Dios ni amo

Written By sitemp3 on Kamis, 04 Oktober 2012 | 14.13

Regida por la libertad y el amor incondicional, a sus 50 años la actriz y cantante hispana no está dispuesta a morir sin haberlo intentado todo.

Miguel Cane.



Ha sido de todo a lo largo de su amplia trayectoria artística: diva de la comedia francesa, chica Almodóvar, musa de Vicente Aranda, cantante de Bossa Nova, figura del teatro... Victoria Abril (Madrid, 1959), sin embargo, prefiere describirse a sí misma como una actriz europea que va “donde el trabajo la llame”, ya sea en España, Francia, Inglaterra, México, Argentina “o China, ¿por qué no? Si el guión es bueno, si el director me convence o si la ocasión me seduce, ¡yo me dejo llevar!”.

Elegante e inteligente, Victoria Mérida Rojas comenzó su carrera con un papel pequeño en la cinta de Audrey Hepburn y Sean Connery Robin y Marian en 1976. Desde entonces ha trabajado sin parar en filmes como La muchacha de las bragas de oro, de Bigas Luna; Max mon amour, de Nagisa Oshima; ¡Átame!, Tacones lejanos y Kika, de Pedro Almodóvar; Amantes, de Vicente Aranda, o Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto y Sin noticias de Dios, de Agustín Díaz Yanes. Ha ganado premios, formado parte de jurados internacionales y se ha dado el gusto de producir sus propios discos; es, en suma, una mujer vertical, de opiniones claras y sobre todo, vital, que se mantiene vigente a una edad que no oculta ni le pesa, donde muchas otras coetáneas suyas han optado por un discreto retiro de los reflectores.



¿CUÁL DIRÍA USTED QUE ES LA MEJOR EDAD DE LA MUJER?
Partiendo de la base de que éste es un tema tabú, yo diría que de los 40 a los 50 años es una buena edad para empezar a hacer esas cosas que no has hecho nunca. Es el momento en el que más preguntas te haces, cuando tienes más experiencias que contar. Entonces, lo importante es coger el toro por los cuernos y hacer lo que quieres.

USTED HABLA, OBVIAMENTE, CON CONOCIMIENTO DE CAUSA.
Por supuesto, créeme, en mi carrera hubo un tiempo en el que no sonaba el teléfono. A todas nos pasa.

¿QUÉ ACTITUD ADOPTÓ DURANTE ESE PERÍODO?
Pues me dije: “Victoria, si no te llaman los productores, llámate a ti misma”. Yo no quería morirme sin cantar, algo que siempre me había gustado y que descubrí que podía hacer en el rodaje de Sin noticias de Dios, de manera que puse manos a la obra y salió Pucheros do Brasil, en el que cantaba bossa nova y después Oh la lá donde recojo los temas de la chanson francesa, que escuchaba en mis años de adolescente en Andalucía y mi juventud en París. Los dos discos los produje yo misma y se vendieron principalmente en Francia, no me preguntes por qué. Como sea, fui feliz, me di un gustazo.



MENCIONA FRANCIA, QUE ESTÁ LIGADA A USTED. ¿QUÉ INFLUENCIA HA TENIDO EN EL DESARROLLO DE SU PERSONALIDAD?
Mira, aunque nací en Madrid, mis raíces están en un pueblo pequeño de la provincia de Málaga, donde llevo a mis hijos de vacaciones cada año, para que vivan la naturaleza como yo la viví. Mis raíces también están en París, donde llegué muy joven y tuve la suerte de encontrarme con una cultura de la que estoy enamorada. Hasta la fecha, es un lugar muy importante para mí y parte de mi vida se desarrolla ahí.

ES USTED CAMALEÓNICA, HA INTERPRETADO A MUJERES MUY DIFERENTES.
He hecho de todo, de buena, amargada, mala, de mala malísima, de menopáusica, de asesina, de madre, de hija... He tenido suerte de no encasillarme en un solo tipo de personajes, y éstos han madurado junto conmigo.



¿QUÉ DIRÍA A LAS MUJERES QUE PIENSAN QUE LA VIDA SE ACABA A LOS 50?
Pero eso era cuando se decía que la cuarentena era la década maldita y que en la cincuentena te enterraban. Para mí, de los 40 a los 50, como te decía, ha sido una etapa muy creativa y espero que la cincuentena lo siga siendo. Hasta el momento, no tengo queja.

¿DIRÍA QUE ES UNA NUEVA ERA PARA LAS MUJERES EN GENERAL, Y NO SOLO PARA LAS ACTRICES?
¡Por supuesto! A mí, envejecer es algo que no me preocupa. El mejor antídoto contra la depresión es la risa y comer y vivir bien. En general, aquellas cosas que mejor nos sientan son gratis. Yo voy al mercado y hago la comida porque quiero llegar a vieja y seguir haciendo cosas como cualquiera, y para eso tienen que aguantarme las piernas y también estar en buenas condiciones físicas. Ando en bicicleta, nado. Me cuido, todas deberíamos hacerlo y no conformarnos solo con lo que la edad nos dice que hay que hacer o sentir. Una es joven si así lo quiere.

¿DIRÍA ENTONCES QUE ES REBELDE “PORQUE EL MUNDO LA HA HECHO ASÍ”?
(Se ríe). Bueno, tanto como rebelde... no. Ni provocadora. Mis acciones sí que lo son, porque siempre digo lo que pienso y eso no a todo mundo le gusta. Provocar es hacer algo que a ti te haga reflexionar, o que haga reflexionar a los demás y no es malo para nada. ¡Al contrario!

¿CÓMO VE LA SITUACIÓN MUNDIAL, ESPECIALMENTE EN EUROPA, CON LA CRISIS QUE VIVIMOS? ¿CREE QUE ALGO BUENO PUEDE SALIR DE ELLA?
Un poco más de solidaridad. De conciencia pública. Todos vivimos décadas de exceso y gastábamos muchísimo dinero y no pensamos nunca que iba a reventar la burbuja. Creo que todos, los políticos, los banqueros, van a tener que poner los pies en la tierra y ayudar a los que más lo necesitan. Todos tenemos que aportar algo para salir adelante. Si no por nosotros, por nuestros hijos.

¿QUÉ MUNDO QUIERE PARA SUS HIJOS?
Uno mejor que en el que yo viví cuando tenía 18 años y necesitaba un permiso de mi marido para poder trabajar fuera de España; mejor que el de mi madre y mi abuela, que sufrieron mucho por no haberse casado. Hoy en día ser hija del pecado no existe, pero entonces sí. Ser madre soltera hoy en día no es un estigma. Nos lo ganamos a pulso. A mis hijos les dejo una vida en libertad para que elijan lo que quieran hacer.

¿QUÉ LE PODRÍA PEDIR A LA VIDA?
¿Más de lo que ya tengo? ¡No! (se ríe). Pues eso. Tiempo para mí, para seguir actuando y cantando y poder compartir mi felicidad con la gente que quiero. El amor de la gente, el amor incondicional, ése es para mí el verdadero amor. Lo demás, es complemento.

¿CUÁL ES EL SECRETO DE NO QUERER PARAR Y HACERLO SIN QUE EL CRITERIO DE OTROS SE IMPONGA AL SUYO?
¿El mío, quieres decir? Mi secreto es que no quiero morir como una idiota. O por lo menos, sin haber intentado todo para hacer lo que quiero realmente. No estoy dispuesta a aburrirme. Nunca lo estuve. Lo que importan son los resultados. No sé si eso sea salirme con la mía, pero eso es lo que hago.

¿NO LE RINDE CUENTAS A NADIE? ES DECIR, VIVE COMO QUIERE.
(Risas) Pues sí. Mira, puedes decir que yo soy anarquista, no tengo ni Dios ni amo. Y como artista, no existe ningún jefe que me dicte qué hacer. Yo trabajo para la gente, individualmente. Como persona, mi filosofía de vida es cuidado con las paranoias, no te lo tomes nunca como algo personal y disfruta todo lo que puedas. Sé feliz. El futuro ya pasó. Disfruta todo lo que puedas ¡ya!



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Steve Carell: “Nunca fui el típico payaso de la clase”

Written By sitemp3 on Kamis, 20 September 2012 | 17.57

Este fino comediante, que se resiste al chiste fácil, logra en su reciente cinta, 'Buscando un amigo para el fin del mundo', extraer un humor reflexivo y fresco en medio de la fatalidad.

Miguel Cane.



Hollywood ha perdido poco a poco a los buenos comediantes desde que Tom Hanks eligió las películas dramáticas, Jim Carrey buscó más variedad de géneros en su repertorio y Adam Sandler se fue por el camino de las comedias vulgares. Quien parece indicado para seguir la tradición de los comediantes finos, que lo mismo podían hacer reír que sostener un filme serio, como Jack Lemmon o Peter Sellers, es Steve Carell (Boston, 1962), que debutó en cine con un papel pequeño para Woody Allen —en Melinda y Melinda— y desde entonces ha ido gradualmente alcanzando el estrellato con seis temporadas de la serie The Office, y roles en cintas como El Superagente 86, Little Miss Sunshine o Loco y estúpido amor, considerada por la crítica la mejor comedia de 2011. No obstante, su popularidad en aumento y el tener mejores roles, como el protagónico en Buscando un amigo para el fin del mundo, no parecen afectar su jovialidad.

¿HAS SENTIDO PRESIÓN POR PARTE DE LA GENTE QUE AL CONOCERTE ESPERA ALGO GRACIOSO Y OCURRENTE DE TI SOLO PORQUE ERES COMEDIANTE
Sí, muchas veces pasa eso, hay quienes esperan como mínimo un chiste, alguna puntada. Y se decepcionan, me temo, si no es así. El problema es que no lo soy. No soy para nada gracioso en el día a día, así es mi personalidad. No suelo actuar cuando no estoy trabajando. Mucha gente no lo creería, pero en realidad soy bastante tímido, y pongo a mi mujer de testigo, que es quien mejor me conoce. Suena a broma, pero de verdad disfruto si voy a una fiesta, pero no soy una persona muy sociable. Incluso me cuesta salir de mi caparazón ahora mismo.



¿CÓMO TE DISTE CUENTA DE QUE PODÍAS SER COMEDIANTE?
Supongo que actuando, pero actuando arriba de un escenario. Se tornó en una especie de salida para hacer algo divertido, pero nunca fui el típico payaso de la clase. Durante la universidad pensaba estudiar derecho, era muy serio, ya sabes. No sé ni cómo empecé a tomar clases de actuación en el grupo Second City de Chicago. Ahí también conocí a Nancy, mi mujer, mientras le daba clases de improvisación.

SUENA COMO ALGO MUY ROMÁNTICO Y POCO COMÚN.
Algo así. Nancy es poco común (risas). Es una mujer maravillosa. Fuimos al club de jazz Green Mill, en Chicago. Y nos sentaron en la misma mesa que usaba Al Capone, donde obviamente podía ver muy bien la puerta en caso de que alguien quisiera entrar para matarlo. Es un barrio terrible de Chicago, pero ésa fue nuestra primera salida. Desde entonces estamos juntos. Veinte años, dos niños. Hemos tenido mucha suerte.

¿CÓMO FUE LA EXPERIENCIA DE TRABAJAR JUNTOS EN BUSCANDO UN AMIGO...
Sí, tenemos una escena juntos al principio, hace de mi mujer que me abandona (risas). Entre tomas me dijo: “Listo, ya no tengo que hacerlo en la vida real. Ya lo hice” (risas). Nos gusta hacer esto. En Virgen a los 40 también tuvo un papel pequeño. Está bien, así pasamos más tiempo juntos si el rodaje lo permite y nos acompañan los hijos. Prefiero eso, estar con mi familia, que aburriéndome en un cuarto de hotel.

LA PELÍCULA PRESENTA UN ESCENARIO APOCALÍPTICO QUE SE HA PUESTO DE MODA EN LOS ÚLTIMOS AÑOS. SIN EMBARGO, HAY UNA VETA DE HUMOR EN ÉSTE. ¿CÓMO LO CONSIGUEN? ¿PODEMOS REÍRNOS DEL FIN DEL MUNDO?
Eso fue lo mismo que me pregunté yo cuando recibí el guión y leí la sinopsis. El primer párrafo decía “Un asteroide de 100 kilómetros de ancho llamado Matilda está a punto de chocar con la Tierra. La humanidad solo tiene tres semanas antes de su extinción”. Seguí leyendo, y me encontré con que era una historia muy humana, muy compleja y al mismo tiempo muy simple. Y por supuesto, hay muchas clases de humor que aparecen en la película, por ejemplo en la fiesta de fin del mundo que organizan los vecinos, así que creo que podemos reírnos de nosotros mismos en cualquier circunstancia, pero también hay aspectos muy reveladores de cómo somos en una situación extrema y cómo la vive una persona común, no un superhéroe. Para nada me pareció deprimente sino esperanzadora, por eso acepté hacerla.

LAS COMPARACIONES CON MELANCOLÍA DE VON TRIER SON INEVITABLES
Claro, aunque cuentan situaciones similares son muy diferentes. A mí me gustó mucho esa película. Creo que es uno de los filmes más hermosos que he visto. Pero en realidad, no se parecen en nada.

¿A QUIÉNES CONSIDERAS UNA INSPIRACIÓN?
Admiro muchísimo a Jack Lemmon, Walter Matthau y Bob Newhart. Ellos hacían esa clase de personajes que tanto me gustan. Hombres cualquiera, que tienen aventuras que no se imaginan. Muy clásicos. También admiro a Jerry Lewis, aunque su estilo de comedia es muy diferente al mío. De hecho, si te hablo de mi principal influencia, tal vez no lo conozcas, muy poca gente lo recuerda. Era un comediante de los años treinta llamado Robert Benchley.

AMIGO DE DOROTHY PARKER, DE LA MESA REDONDA DEL HOTEL ALGONQUIN.
¡Exacto! ¿Lo conoces? Era genial. Tenía una rutina llamada “El reporte financiero” que era para morirse de risa. Hoy casi nadie lo recuerda —iba a decir que nadie lo recuerda, pero me has sacado de mi error— y era sensacional. Creo que esa es la mayor inspiración que he encontrado para el estilo de comedia que hago. Es el padre de toda la comedia de improvisación y más gente debería conocerlo. Por otra parte, hay muchas otras fuentes de inspiración en la vida real. Mi mujer y mis hijos son una. Otra, por ejemplo, es el presidente Obama. No he visto a un orador más carismático en este tiempo.

¿VISTE SU DISCURSO EN LA CONVENCIÓN DEMÓCRATA? ¿QUÉ TE PARECIÓ?
Me conmovió y no es fácil, porque suelo ser muy escéptico. Uno de mis primeros trabajos fue con Steve Colbert, en The Daily Show, haciendo comentarios y burlándonos de la clase política a todo lo largo de la administración Bush. Uno sabe cuando hay hipocresía en las palabras de un político. Yo también quiero que mis hijos vivan en un país donde haya igualdad de oportunidades para todos, como dice la Constitución y creo que todos tenemos que aportar algo. No creo que fuera solo la euforia del momento o una promesa de campaña. Solo pienso que todos queremos lo mejor para todos y a mí lo que dijo me inspira y me convence y le creo.

¿CÓMO TE DESCRIBIRÍAS AHORA CON 20 AÑOS DE CARRERA?
Pues en gran medida aún soy el mismo. Creo que simplemente entro dentro del rango normal. Es un esfuerzo, igual, dejar atrás el sentimiento de timidez. Aunque tiendo a ser reservado en otros momentos, y paso mi tiempo con mi mujer y mis hijos, que son el centro de mi vida. Me parece desubicado actuar “todo el tiempo”, ya sea en el escenario o no, frente a cámara o no, y no hacer una diferencia entre los dos. Además de que resultaría agotador ser de esa manera todo el tiempo. Es decir, la gente tal vez tiene una idea de que uno puede ser como sus personajes todo el tiempo, pero, por desgracia, no lo soy. Soy un tipo bastante normal (sonríe).


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Sigourney Weaver. La política subversiva llega a la tv

Written By sitemp3 on Sabtu, 01 September 2012 | 13.26

Una de las presencias más notables del cine, protagonista del clásico 'Alien' (1979), toma la pequeña pantalla como figura estelar de la serie 'Animales políticos'.

Miguel Cane.



Aunque quizá se deba a algunos personajes memorables que ha interpretado en cine, su presencia física impone. Sigourney Weaver (nacida Susan Alexandra, Nueva York, 1949) es poseedora de una mirada inteligente y un sentido del humor que revela sin pudor alguno. Sus actuaciones en filmes como Alien y su secuelas —donde interpreta a la legendaria Ellen Ripley—, más Gorilas en la niebla, Secretaria ejecutiva, Los Cazafantasmas, La Tormenta de Hielo o Avatar, le han dado fama y prestigio en el cine. Ahora es la protagonista de la teleserie Animales Políticos, en la que interpreta a la secretaria de Estado Elaine Barrish Hammond, ex primera dama y ex gobernadora de Illinois, que acaba de perder unas elecciones primarias y por ello busca el equilibrio entre su carrera política y una familia en crisis. Si bien es notable el parecido con Hillary Rodham Clinton, Sigourney asegura que hay mucho más. “Algunos detalles son similares a los de la señora Clinton, es evidente, pero si hablas con el creador Greg Berlanti, que ha sido un verdadero adicto a la política la mayor parte de su vida, verás que está fascinado por todas esas familias que han vivido en la Casa Blanca, así que hay detalles de los Bush, los Kennedy y hasta de los Roosevelt. Creo que la gama de matices es mucho más amplia que simplemente hacer una versión de Hillary, cosa que me hubiera dado mucha pereza. Por eso fue que acepté, cuando vi que había mucha más sustancia”.



¿A qué cree que se deba que la serie tenga éxito entre diversos públicos? ¿Son los personajes, la trama?

Supongo que es un poco de todo. En este negocio nunca sabes cuándo una serie va a funcionar o cuándo podría ser cancelada. Parte de ello es obviamente la calidad de los guiones, y creo que, en este caso, además, hay una gran química en el elenco. También añadiría que es una serie para un público un poco más adulto. Pero sobre todo están los personajes que conforman esta historia. Son todos muy diferentes: todos tienen algún detalle que hace al público identificarse con ellos. Todos de un modo u otro le hablan al espectador y éste quiere saber qué pasa.



¿Diría que es usted accesible al público?

¡Por supuesto! Desde el principio de mi carrera trabajo mucho en teatro y es donde más cercano tienes al público, te esperan afuera para comunicarte su cariño o su enojo. Supongo que mucha gente prefiere no tener esa cercanía, o piensa que tengo la imagen de ser fría y dura (sonríe), pero soy una persona como cualquiera. La idea de que un actor está por encima de los demás me parece estúpida. La mejor retroalimentación que recibes proviene del público. Trabajas para ellos. Su calidez es un estímulo.

¿Qué tan grande es la responsabilidad de encabezar el reparto de una serie?

En realidad somos un ensamble. Sí hay un personaje central, Elaine, pero todos los personajes que hay en la serie —su ex marido, Bud; sus hijos, su madre, los periodistas y colaboradores de la Casa Blanca— todos son cruciales para la historia. Tú sabes que en este negocio tienes que ir siempre ligera de equipaje, porque nunca sabes qué es lo que te espera. Sin embargo, no me arrepiento de nada. Es una responsabilidad, pero al final de cuentas todo trabajo lo es.



¿Qué es lo que le gusta más de encarnar a una mujer como Elaine Hammond, tiene algo en común con ella?

Me atrajo mucho su complejidad. Es un personaje riquísimo: es madre, hija, una profesional en un oficio muy delicado. Tiene una carga muy humana, y para todo actor esto es algo valioso, la oportunidad de oro para asomarse a una nueva perspectiva y eso me encanta. Y claro que tenemos cosas en común. Ella es sensible, piensa sobre la vida y sobre el mundo. Creo que se parece un poco a mí en algunos aspectos. Sus hijos le preocupan como a mí los míos, tengo una hija universitaria… es un punto importante. Suelo preferir papeles complejos en su estructura; normalmente no interpreto personajes que sean ‘la hermana de’, ‘la madre de’ o ‘la esposa de’. Eso me gusta mucho.

¿Por qué una teleserie con esta temática?

Creo que es un gran momento para trabajar en televisión. Greg Berlanti está muy al tanto de todos los detalles. El clima político actual en el mundo permite este tipo de observaciones. La serie es limitada, por lo que no absorbe demasiado tiempo en mi agenda, pero es una gran experiencia; habrá mucha gente a la cual no le guste la serie y a otros que sí. Es subversiva, no se simplifica por una objetividad moral. Desde su concepción, es una exploración de personajes y puede tal vez resultar demasiado dura para un público acostumbrado a cosas más predecibles, menos complacientes. Espero que la gente se sienta satisfecha de seguirla.

Hace años, en una entrevista, usted me dijo, y cito: “(Muchas veces) en Hollywood, si eres hombre y dices exactamente lo que piensas, eres un hombre íntegro. Pero si eres mujer y haces lo mismo, entonces eres una perra latosa”. ¿Ha cambiado en algo esta situación?

En cierta forma aún pienso lo mismo. Naturalmente hay excepciones, pero el sexismo sigue siendo una característica muy marcada en la industria del entretenimiento. Siempre lo ha sido, desde los veintes. La mujer, el personaje femenino y quien lo interpreta, tienen que entrar en determinada casilla. De lo contrario, es cada vez más difícil encontrar papeles o proyectos. No puedo lamentarme al respecto, tuve mucha suerte al principio de mi carrera, al hacer Alien y un personaje como Ripley. Pero muchas actrices no tienen tanta suerte. Somos realmente pocas, hoy en día, de mi generación, aún en activo. Está Meryl (Streep), Susan Sarandon, Glenn Close, Dianne Wiest, Diane Keaton... pero hay enormes talentos, Brooke Adams, por ejemplo, o Mia Farrow, que han emigrado a otros ámbitos o se han retirado. Eso me parece muy triste. Un desperdicio. Yo quiero seguir trabajando, como Jane Fonda, Vanessa Redgrave o Jeanne Moreau, que son de la generación anterior a la mía. Pero mientras exista esta mentalidad en algunos círculos, sexista, sectaria, excluyente, será muy dificil para nosotras y para otras actrices que vienen detrás, como Laura Linney, Julianne Moore, Cate Blanchett o Nicole Kidman, son excepcionales, pero llegan a un punto en que encontrarán escasez de roles, como nosotras. Debe haber más y mejores papeles para mujeres; apoyar a guionistas, directoras, productoras. Hay grandes oportunidades para hacerlo. No creo que la mentalidad del público cambie de la noche a la mañana, pero se puede intentar. No importa que nos vean como “perras latosas” (rie). Candice Bergen me dijo una vez, si no lo hacemos nosotras, nadie más lo hará y no es solo por nuestra generación, es por las que vienen, tanto de intérpretes como espectadoras.

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Daniel Craig: "Bond tiene fans hasta en Buckingham Palace"

Written By sitemp3 on Sabtu, 25 Agustus 2012 | 18.39

En el cincuentenario de la célebre saga derivada de las novelas de Ian Fleming, el actor inglés presenta Skyfall, su tercera cinta como el agente 007.

Miguel Cane



Cuando se anunció en 2005 que Pierce Brosnan dejaría el rol de James Bond, el icónico agente 007 del M15 creado por Ian Fleming, y que lo sutituiría el rubio y atlético Daniel Craig (Londres, 1968), se armó un escándalo: los fans clamaron que no era el actor indicado, que no se parecía a James Bond y que boicotearían Casino Royale en 2006.

Pero el filme sirvió para relanzar la serie y el éxito de taquilla y crítica convirtió a Craig en el mejor Bond desde que Sean Connery lo encarnara en la primera cinta de 1962, El Satánico Doctor No. Su instinto de superación, su trabajo y constancia, nos han hecho ignorar pequeños detalles como su frialdad o su excesiva virilidad y hasta el supuesto color de cabello del Bond original.



Entrevistamos a Craig en los estudios Pinewood, durante un descanso del rodaje de Skyfall, dirigida por Sam Mendes, que llegará a los cines en octubre para celebrar los 50 años de la primera cinta de Bond, un hecho determinante para todos los miembros del equipo de esta nueva era del agente británico. Esta es la vigésimo tercera aventura del 007 y promete, en boca de su protagonista, ser mejor que sus antecesoras.

Skyfall es tu tercera película como James Bond. Te sentirás más cómodo ahora.
La verdad es que... no (risas). Siento como si aún estuviese descubriendo todo esto por primera vez. Quizá suene extraño, pero para mí esta es una experiencia totalmente nueva y estoy tan nervioso como cuando me llamaron para la primera prueba. Esa es la ventaja de trabajar con un equipo como éste.

¿Qué elementos hacen de ésta una nueva experiencia? Es el mismo James Bond, ¿no?
Desde luego, pero yo interpreto este personaje desde mi propia visión. Además, contar con Sam Mendes como director y tener el guión completo nos permitió trabajar mucho los detalles de la película que antes no habríamos ni considerado. ¿Me explico? Eso nos ha dado un rodaje mucho más cómodo.

Quantum of Solace se estrenó en 2008. ¿desde entonces trabajaron en Skyfall?
Sí, han pasado cuatro años, pero Skyfall la preparamos por dos años. Todo ese tiempo hemos tenido reuniones con Sam, hemos seleccionado a un gran elenco, como Ralph Fiennes y Judi Dench, porque es imposible imaginar la serie sin ella: Rodamos algunas secuencias en locaciones como Estambul para ganar tiempo, mientras se construían los sets aquí... La verdad, teníamos ganas de que avanzara el tiempo. Creo que este es el rodaje de Bond que más he disfrutado.

Ser una franquicia exitosa les permitió rodar en lugares emblemáticos de Londres...
Por supuesto. Hemos tenido la suerte de filmar en la abadía de Westminster y en el Metro de Londres, lugares donde por lo regular es imposible conseguir los permisos. Parece que James Bond es capaz de convencer a cualquiera para llegar a sitios que a otros les están vedados. Supongo que es parte de su encanto (risas). Bond tiene una fama que le precede y tiene fans donde menos te imaginas. Hasta en Buckingham Palace. (La entrevista es previa a la ceremonia inaugural de los Trigésimos Juegos Olímpicos de Londres, para la cual Craig filmó un segmento especial como Bond al lado de la Reina Isabel II).



¿Qué diferencias existen entre el James Bond de Quantum of Solace y el de Skyfall?
Bueno, que estoy más viejo (risas). Sólo te puedo adelantar que tenemos un espléndido guión y cuando hay una buena base sólo puedes hacerlo más grande y mejor. Y creo personalmente que ésta es la mejor que he hecho en la serie.

¿Qué puedes decir del guión?
Quiero hacer un Bond que quede para la posteridad. Un Bond con letras mayúsculas. Y estoy orgulloso de ser parte de este grupo que está de acuerdo en hacerlo conmigo; sé que con su ayuda lo podremos conseguir. El guión es la espina dorsal de todo y está cuidadosamente escrito. John Logan y Neal Purvis han hecho un gran trabajo y es ahí donde me baso. El guión es maravilloso pero como sabes, aún no puedo decir nada más.



Javier Bardem se une como villano a la franquicia, ¿qué aporta él a James Bond?
Conocí a Bardem hace ya varios años y desde entonces admiró su trabajo. La verdad es que es un actor maravilloso y entregado, pero sobre todo sabe cómo divertirse con lo que hace. Es una persona que tiene muy claro lo que quiere transmitir y trabajar con él resulta fascinante. Gracias a él estoy de buenas todo el tiempo en el set. En este caso, la relación de Bond y Silva, su personaje, es muy importante en la trama de la película, le brinda un contenido más rico. Para mí es importante que Bardem esté aquí, porque tengo una buena relación con él y cuando trabajo me gusta sentirme relajado con la gente. No quiero estar preocupado pensando qué puede pasar, me gusta tenerlo todo siempre bajo control porque eso me permite estar concentrado en el trabajo y disfrutar.

Decías que tienes tu propia visión de lo que es James Bond, ¿a qué te referías?
En realidad, no es una visión, es una idea. Creo que tenemos la oportunidad de hacer algo grande con esto, porque hay el dinero necesario para hacer una gran película. La gente quiere ver las historias de Bond, está pendiente de ellas y espera que llegue la fecha del estreno. ¡Por Dios! Estamos hablando de James Bond. Es un nombre conocido alrededor del mundo, y para un actor es una gran oportunidad para hacer algo bueno. Mi única ambición con este filme es dar lo mejor, por eso contamos con el mejor guión, los mejores actores y el mejor director.

¿Sientes presión por todas las miradas y esperanzas puestas en las cintas de Bond?
Al final del día solo soy un actor al que le gusta trabajar, no pienso mucho en eso y estoy realmente contento de hacer algunos papeles que he interpretado... Te mentiría si te dijera que éste no me encanta, porque de verdad es uno de mis favoritos. ¿Presión? Puede que al principio sí. Ahora lo que siento es otra cosa. La gente se acerca y me dice que les gusta Bond. Eso es probablemente lo que más compensa.

Tu contrato original era por tres cintas. ¿Hasta cuándo te gustaría seguir encarnando a James Bond?
Por mí, hasta que me obliguen a parar (risas). Tengo intención de hacer más, pero aún es prematuro hablar de ello. Mira, lo que sí sé, es que un día vendrá alguien después de mí y esperemos que alguien también después de él. Solo quiero que sigan las películas de Bond cincuenta años más.

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Emily Blunt, en busca del equilibrio perfecto

Written By sitemp3 on Kamis, 16 Agustus 2012 | 20.30

Casi sin proponérselo esta belleza inglesa, protagonista de la comedia Eternamente comprometidos, se ha convertido en una gran actriz que, aunque vive y trabaja en Los Ángeles, no sueña con ser estrella de cine, sino en trabajar con la mayor libertad posible.

Miguel Cane



Hija de una profesora y un abogado, Emily Blunt (Londres, 1983) comenzó a actuar en teatro en su adolescencia y tras aparecer en la película El diablo viste a la moda (2006), en la que compartió créditos con Meryl Streep y Anne Hathaway, se hizo conocida. A esta cinta siguieron La joven Victoria —donde interpretó a la legendaria monarca británica en su adolescencia—, Desafiando al destino (basada en un relato de Philip K. Dick), La pesca del salmón en Yemen y Sunshine cleaning. Desde que se casó con John Krasinski (actor de la versión estadunidense de The Office), reside en Los Ángeles y recibe más y mejores ofertas cinematográficas.



Emily es la protagonista de Eternamente comprometidos, una comedia romántica producida por Judd Apatow, en la que comparte cartel con Jason Segel (Cómo conocí a tu madre) e interpreta a una estudiante de doctorado comprometida con un chef, cuya boda se aplaza y se aplaza, conforme la vida profesional de ambos toma rumbos inesperados, poniendo a prueba todo, desde su bolsillo hasta su paciencia.

Durante la promoción de El diablo viste a la moda, Meryl Streep dijo que, junto con Anne Hathaway, eres “una de las mejores actrices jóvenes con las que nunca había trabajado”.
Sí, ¿te imaginas que alguien como Meryl diga eso? Me deja sin palabras. Soy su gran admiradora. Antes de empezar a rodar, tras una lectura de guión, nos dijo a Annie y a mí que es un placer trabajar con nosotras, que somos maravillosas, y que eso era la última cosa amable que nos iba a decir hasta que hubiésemos terminado la película (risas).



¿Te gustaría ser como ella?
¿A quién no? Lo cierto es que me maravilla cómo separa su faceta pública de su vida privada pese a llevar tantos años en primera línea, recibiendo premios y premios. Ha sabido encontrar el equilibrio perfecto. No creo tener que decirte qué tipo de actriz quiero ser. Me gusta mi oficio, soy de naturaleza curiosa y quiero explorar terrenos nuevos. Además, intento estar fuera del alcance del radar mediático. Eso me quita presión y me permite trabajar en lo que realmente me gusta, sin miedo a encasillarme.

De ahí que hagas un poco de todo: ciencia-ficción, terror, melodrama, y ahora comedia... y no todo mundo puede hacer comedia.
¡Exacto! ¡Es muy difícil! De verdad no te imaginas lo difícil que es. Tienes que tener un timing muy peculiar. Cuando me ofrecieron esta película me gustó por eso; es una comedia, pero es muy sutil, no es solo slapstick —que no tiene nada de malo, pero aquí hay más matices. Recuerdo que empecé leer y me reí. No es común que encuentres guiones así.



Ahora que mencionas el guión, el autor es Jason Segel, que también es tu compañero en la película...
Me encanta el hecho de que sea una persona tan observadora e imaginativa. Es un hombre al que le gustan mucho las mujeres. Jason disfruta mucho de la compañía femenina, parece entenderse muy bien con nosotras. Eso le da una idea de cómo somos y los personajes femeninos en esta comedia están muy bien escritos. Eso me encantó; ya sabes que, casi siempre, las mujeres en una comedia sólo son atractivo extra o no tienen mucha sustancia y aquí Violet, mi personaje, es una maravilla: es una chica de verdad, con ideas y emociones genuinas. Cuando ya estaba contratada, Jason pasó un par de días hablando conmigo de Violet, preguntándome si había alguna aportación que quisiera hacer al personaje. Eso no lo hace cualquiera. Fue un placer enorme trabajar con él.

Uno de los temas de la película es cómo, al seguir nuestros sueños, podemos afectar nuestras relaciones amorosas. ¿Crees que es egoísta intentar alcanzar tus sueños?
Por supuesto que no. Creo que se debe intentar. Seguir los sueños de uno es algo positivo y uno debe buscar a alguien que también tenga sus propios objetivos en la vida. No se debe nunca hacer que la pareja no persiga sus sueños, coartar su derecho a hacerlo, porque entonces va a haber resentimiento. Y eso deriva en amargura.

Con una profesión como la tuya, ¿te has visto en esa posición? ¿Has tenido que adaptar tus objetivos profesionales por motivos sentimentales?
En absoluto. Todo lo contrario. De hecho desde que conocí a John, mi esposo, ha sido todo lo contrario. Tengo menos limitaciones y mucho más comprensión que con cualquiera de mis parejas anteriores. John y yo hacemos lo mismo, así que hay un mejor entendimiento. También lo que aprendes, es que muchas veces hay que ser más espontáneo.

¿Eres espontánea?
Creo que sí. No tiendo a darle muchas vueltas a las cosas. Aunque creo que es diferente para cada persona. Algunas parecen ser felices cultivando el drama (risas). Yo, sin embargo, intento alejarme lo más posible y hacer las cosas más sencillas. Si funciona, muy bien; si no, hay que buscarle arreglo. ¿No hay arreglo? Ok, gracias, bye. Así es como tiene que ser. Nada de sufrir.

Acabas de rodar una película con Tom Cruise... ¿sientes que ya eres una estrella de cine, o es algo que no ha sucedido aún?
En realidad me sentí muy nerviosa por tener que formar parte del equipo de uno de los mejores soldados del mundo (risas). Tom fue encantador y un gran compañero. Pero, ¿la verdad? No sé si de verdad existe esto de ser “una estrella de cine” o si me interesa tener ese estilo de vida. Estoy muy a gusto porque la gente no me reconoce en la calle, o si lo hacen, son amables y sonrientes pero en general me dejan en paz. Creo que prefiero eso. Y tener la libertad de hacer los proyectos que yo quiero, o aquellos a los que me obligue un contrato.


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Colin Farrell va al futuro

Written By sitemp3 on Minggu, 12 Agustus 2012 | 21.06

El actor irlandés protagoniza, 22 años después, una nueva versión de la exitosa cinta de ciencia ficción El vengador del futuro.

Miguel Cane.



Desde su debut hace poco más de una década, este actor irlandés (Cork, 1976) ha demostrado ser muy versátil y bastante ecléctico en la elección de sus filmes. Si a eso agregamos que no suele dar importancia en absoluto a lo que los medios digan de él para hacer lo que le dé la gana con su vida, se confirma que es una figura poco común: un rebelde genuino.

Esto no le ha restado oportunidades de trabajo; al contrario, le ha dado una mayor libertad. Es así que se permite trabajar con cineastas de renombre como Terence Malick o Neil Jordan, sin descuidar algunos proyectos que le dan imagen y taquilla, como es la nueva versión de El vengador del futuro, que, curiosamente, no constituye un remake de la película del mismo título, protagonizada en 1990 por Arnold Schwarzenegger y Sharon Stone y dirigida por Paul Verhoeven.



MC: Entonces... ¿El vengador del futuro no es un remake?
CF: No, no realmente. Len Wiseman (el director) le otorgó a la historia cambios de estructura y de forma. La película sólo se basa en el cuento original de Philip K. Dick, que muestra a Quaid como un obrero común y corriente cuya fantasía es viajar a Marte. Mi personaje se construyó de forma diferente. También es un tipo ordinario, pero enfrenta un problema mucho más complejo: tiene una pesadilla recurrente que le trae recuerdos que no cree haber vivido, algo así como flashbacks de un pasado incierto, una suerte de vida pasada, ¿me explico? De repente siente que el mundo que conoce no es el real, y por eso decide recurrir a la técnica del implante de memoria. No dispara la acción de la película por un simple viaje turístico, como sucede originalmente.

MC: Y no tiene el tono de la primera versión...
CF: Por supuesto que Paul Verhoeven (el director holandés de la primera versión) tenía otra intención: quiso mezclar acción, ficción, suspenso y algo de humor, algo que le sentó muy bien a su película. El guión se desarrolló en torno a la figura que era Schwarzenegger cuando estaba en su mejor momento. Pero tuvimos claro desde un principio que esta versión sería diferente, más dramática, quizás en un ambiente más oscuro, dándole una gran importancia narrativa y visual a las escenas de acción, y con una magnífica panorámica visual, con una escenografía compleja y muy elaborada. Es otra historia, completamente, aunque provengan ambas de la misma fuente.

MC: ¿Cómo te sentiste cuando te la ofrecieron?
CF: Soy un gran admirador de la cinta original. De niño era fan de todo lo que hacía Schwarzenegger, es decir, Red Heat, Commando, Terminator y Predator, hasta de sus películas malas. Pero gracias a Dios no sentí presión por retomar el papel que hizo ni por competir con la habilidad que demostró. Al principio dudé de hacer este nuevo Vengador del futuro hasta que leí el guión y comprendí la gran diferencia narrativa e incluso de género con respecto a su predecesora. A pesar de ser una superproducción, la sentí más íntima que algunas pequeñas películas independientes que he rodado.

MC: Hiciste todas tus secuencias de acción sin doble, y eso es algo muy dificil.
CF: Desde que supe que haría esta película me dediqué a una exigente preparación física. Levanté pesas durante cuatro meses, seis días por semana. Me levantaba muy temprano para correr todas las mañanas. Cuando me sentía exhausto, recordaba que mi personaje tiene un entrenamiento más que militar, como superagente de gran fortaleza física, así que entonces me esforzaba más.

En cuanto a mi forma artística, me siento realizado: ahora puedo hacer películas grandes y pequeñas (cine independiente). Algún día quizás sólo haga pequeñas (risas). La verdad es que me gustan más.

MC: Sin embargo, debes haber quedado magullado, al igual que las actrices...
CF: Totalmente... Mucha gente puede creer que no somos los actores en estas escenas, pero en realidad sí lo somos. Kate, Jessica y yo quedamos con moretones, algunos bastante dolorosos. Cada mañana, durante los cinco meses que duró el rodaje, me costaba mucho trabajo levantarme por los dolores en la espalda, el pecho, los brazos. Kate y Jessica me sorprendieron muchísimo con su entrega incondicional en los combates. Un día llegué al set y escuché ruidos fuertes, y resulta que era Jessica, que ensayaba las coreografías desde la madrugada. Son muy dedicadas estas chicas y por eso uno debe estar a la altura.

MC: Este filme te devuelve a la superproducción. ¿Las echabas de menos?
CF: Todo depende de las ofertas que reciba; por mí, encantado de ir de un género a otro, y del comercial al independiente. Sin embargo, hay un detalle curioso, y es que me sentí como en familia rodando El vengador del futuro. Pude acercarme de forma muy personal al director y los otros actores; llegamos a tenernos una gran empatía y confianza. Fue emocionante y formativo pertenecer a este equipo. Por eso la describo como una experiencia tan íntima que me parecía que estuviera trabajando en una película de pequeño presupuesto, aunque sabíamos que la inversión sobrepasaba los 100 millones de dólares.

MC: ¿Ya conocías la obra de Philip K. Dick?
CF: Tengo un hermano que es fanático de la ficción y de Dick, pero yo no me puedo considerar un auténtico conocedor. Admiro su trabajo porque tras la ficción hay una serie de elementos sociológicos muy interesantes, el temor de gran parte de la humanidad ante el creciente abuso de poder de muchos gobernantes. Y no sólo en su cuento, sino en otras novelas. Es como una advertencia de lo que podría pasar si seguimos dejando que los poderosos decidan el rumbo de todos. Al margen de los avances monstruosos de la tecnología, resulta alarmante lo que hacemos los humanos. También estuve en Minority report, basada en otro cuento de Dick, una visión similar a Total recall, aunque menos oscura.

MC: ¿Qué fue lo más difícil del rodaje, además de las secuencias de acción?
CF: Besar a Kate (Beckinsale, que es esposa del director Len Wiseman) fue muy difícil, pero golpearla fue más sencillo (risas). Es broma. Pero me estremezco de recordar las escenas de combate con ella, que interpreta a Lori Quaid, la esposa de Douglas en su vida implantada, y que me golpeaba más fuerte en las contiendas. A veces, me miraba como pidiéndome perdón y luego me daba otro golpe más duro (risas).

MC: Hablando de cine independiente, después de El vengador del futuro, rodaste Seven Psychopaths, dirigido por Martin McDonagh (In Bruges).
CF: Adoro a Martin. Haría cualquier cosa con él, lo que me pidiera, lo que sea. Su trabajo tiene aspectos absurdos y sombríos, pero también llenos de ternura y esperanza. La película sucede en Estados Unidos, soy el único personaje irlandés en ella; hago de un escritor que busca inspiración para una novela y se topa con el secuestro del perro de un mafioso hasta acabar involucrándose en el asunto. Me acompañan en la cinta Abbie Cornish, Sam Rockwell y dos hombres que para mí son dioses: Christopher Walken y Tom Waits. Se estrenará en noviembre.

MC: ¿Y después qué sigue?
CF: Empiezo el rodaje de Dead Man Down, escrita por Joe Wyman y dirigida por Niels Arden Oplev. Es sobre un inmigrante húngaro que pierde a su familia y decide infiltrarse en la banda responsable de la muerte de su hija. El guión es muy oscuro. Las dos películas son muy fuertes en realidad, ¡pero al menos no tengo que golpear ni besar a la esposa del director! Eso me da más tranquilidad (risas).


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La melancolía de Charlotte Gainsbourg

Written By sitemp3 on Sabtu, 04 Agustus 2012 | 12.02

La actriz y cantante repite un trabajo impecable a las ordenes de Lars von Trier.

Miguel Cane.



Hija del legendario compositor y showman Serge Gainsbourg y la actriz, cantante y modelo, Jane Birkin, a los 12 años, Charlotte Gainsbourg (Londres, 1971) hizo su debut antes de ser actriz, cantando música pop, en un dúo con su padre, "Lemon incest". Y en 1986 lanzó su primer álbum "Charlotte for ever". Muchos pensaron que solo era una “novedad” y que con el tiempo se disiparía; con su trabajo de actriz en filmes como 21 gramos, I´m not there, Lemming, La ciencia del sueño y Anticristo, y dos discos aclamados por el público y la crítica, ha demostrado que es mucho más que sólo su linaje. En Melancolía, el más reciente filme de Lars von Trier, es una de dos hermanas que tienen visiones muy distintas del fin del mundo.



¿Cómo consigues separar tu actuación delante de la cámara y tu actuación encima de un escenario, cuando cantas?
Son cosas completamente diferentes. Hay algo muy íntimo cuando haces una película como ésta. En un escenario, en cambio hay que estar por el público, mientras que cuando ruedas una escena ni siquiera pienso en ello. Cuando canto, no puedo pensar en mí misma como alguien que actúa. Soy yo siendo yo misma.

¿Crees que es más 'auténtico' actuar en un escenario?
Oh, no, no. De hecho, te diré que es hasta más surrealista. De gira tengo que inventarme un alter ego hasta para subir al escenario. En mi vida normal soy tímida y me gusta ser discreta y no hacerme notar demasiado, sabes, pero cuando vas a un escenario a cantar o actuar en un set, tienes que sentirte imbuida de otro tipo de energía. Para mí, es algo completamente extraño. Y al mismo tiempo, estoy mostrando otro lado de mí. No sé si me explico (ríe) pero es así. Ha sido así siempre. Desde niña.



¿Por qué volver a trabajar con Lars?
No pude decir que no, absolutamente. De hecho, habíamos comenzado a hablar de colaborar cuando estábamos rodando Anticristo. Lars me dijo que había un personaje para mí en su siguiente proyecto, siempre y cuando yo lo quisiera. Y mira que el rodaje de Anticristo fue la experiencia más intensa en mi vida como actriz. Pero acepté. Con él sabes que lo que te espera no va a ser en absoluto como te imaginas, y esta vez no fue la excepción.

¿Cómo describirías a Claire, tu personaje? ¿Hay algo de ti en ella, o viceversa?
Claire es la hermana mayor. Es la sensata, centrada, racional. Con la familia que tiene – un padre excéntrico e irresponsable, una madre cruel y una hermana que padece depresión clínica – alguien tiene que ser “normal”, al menos lo hace por su hijo, Leo, ya que su marido, John (Kiefer Sutherland) no es exactamente una persona ordinaria. Cuando se enfrenta con una doble crisis – el colapso mental de Justine después de su boda y la inminencia de la catástrofe con el planeta Melancolía, Claire trata de mantener todo bajo control. Creo que todos hemos conocido a alguien así, que reacciona de esa manera bajo presión, incluso escabulléndose de la realidad para evadir el terror y el caos que la consumen.



¿Cambia la forma con la que te relacionas con el mundo encarnar a un personaje así?
Mientras interpretaba a Claire, veía las desde una perspectiva diferente, usando como referencia un accidente que tuve en 2007 en el que casi me mato, me asusté al revivirlo en mi mente y el personaje salió de ese miedo. Yo siempre había pensado que era una persona muy valiente y que me enfrentaría a la muerte con coraje, pero fue todo lo contrario, así pasa con Claire: el terror la domina, donde Justine mantiene una serenidad plena. La comprendo porque, cuando salí del coma, me di cuenta de lo cerca que había estado de morir, es entonces cuando empecé a asustarme de todo lo malo que podría pasarme. Ella piensa que Justine es la débil, la que no puede seguir con su vida y resulta ser que la que se asume como víctima de sus miedos, es ella y no al revés. Entendí perfectamente lo que Lars quería.

¿Y después del rodaje, cómo te sentiste?
Extrañamente, me sentí muy bien. Como exorcizada de los miedos con los que había trabajado antes. Tanto así, que decidimos, Yvan (Attal, el director de cine franco-israelí, con quien vive desde 1994 y tiene tres hijos) tener un bebé más. Así nació Joe, mi hija pequeña. Pensé que era algo que deseábamos y que reafirmaba nuestro amor a la vida. Suena raro, pero así fue. Quería embarazarme de nuevo.

¿Crees que en ocasiones sufres el peso de las expectativas, por tu linaje?
No, la verdad, no importa. Prefiero que la gente se sorprenda con... no sé. (sonríe) No sé qué espera la gente. Me siento muy afortunada por poder hacer películas que quiero hacer, y por hacer la música que quiero hacer, y por no pensar en lo que tendría que hacer para complacer a la gente. Me alegra que le guste a algunos. No me entristece que a otros no. Es como todo.

Tener éxito no parece ser una prioridad para ti.
Por supuesto que me encanta que mis películas tengan éxito, pero lo planifico. La intención no es hacer algo que disguste a la gente, pero me tiene que complacer a mí ante todo. Por completo. Sólo el hecho de que te cuestiones la forma de entender una escena ya es una lucha y algo que no puedes hacer de forma relajada, pero no importa. Lo importante es no bajar la guardia. Cada vez estoy más cómoda con mis limitaciones, mis defectillos.

Es parte de lo que te hace fuerte.
Al principio de mi carrera, sentía que tenía que ser perfecta y que no tenía mucha voz, que no era suficientemente hermosa, que nada estaba bien; pero lo cierto es que a la gente le gustan las imperfecciones. De verdad, Eso es lo que hace que un concierto o un filme, sea diferente a otro. Eso es lo que busca Lars en sus películas, imperfecciones. Ahí se encuentra la vida de verdad. Mi padre era igual, no quería algo perfecto. Siempre decía que no tomara clases de canto, para él no tenía sentido aprender a cantar de forma perfecta.

Es verdad. Son los errores lo que nos hace diferentes y únicos.
Sí, pero no seguí su consejo. Fui necia y al principio tomaba clases de canto para sentirme segura de algún modo, pero ¿ahora?, bueno, ahora me doy cuenta de que papá sabía de lo que hablaba.

¿Por qué actriz y cantante... y no maestra, o dentista, por ejemplo?
Empecé de muy joven con "Lemon incest", y luego hice mi primera película como hija de Catherine Deneuve, a los doce años. Creí que eso era todo, pero después me pidieron hacer otra película, y luego otra. Y con el tiempo vi que me gustaba mucho. Al principio, estar en un rodaje era como pasar una vacaciones maravillosas; después llegó el placer de actuar. Nunca viví ese momento en el que toda persona joven se pregunta qué hacer con su vida. Conozco muchos actores que habían luchado encarnizadamente para conseguir su primer papel y me sentí poco profesional mucho tiempo. La verdad, todavía siento que no soy una actriz de verdad ni una cantante de verdad... pero lo llevo bien, soy feliz con la idea de aprender de todo lo que hago, aunque sea un poco.


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Christopher Nolan: El Hombre detrás de Batman

Written By sitemp3 on Sabtu, 21 Juli 2012 | 13.42

El cineasta británico habla acerca del cierre de su exitosa saga basada en el Hombre Murciélago.

Miguel Cane



Christopher Nolan (Londres, 1970) es uno de los directores más particulares y polémicos del Hollywood actual. Es uno de esos hombres inescrutables y duros del cine, en la vena de Kubrick o Ford, que – a su manera – ha hecho de su trabajo una auténtica religión para millones de espectadores. Desde el inicio de su carrera, en 1997, es un obsesivo de su trabajo que disfruta siendo así. Su intensidad no sigue una línea recta, sino que sabe ser temperamental en filmes que no se parecen en nada y sin embargo tienen un sello. Admite que desde niño estuvo obsesionado con el cine y ahora, literalmente, vive de su obsesión: su debut, sin casi presupuesto, Following, es un filme redondo e inquietante. Memento lo puso en el mapa como uno de los grandes de su generación; pero la consagración le llegó con la saga de Batman, que inauguró con Batman Begins en 2005. En un respiro creó El Origen (2010), que muchos consideran su obra maestra y ahora llega con la última entrega de la saga del Hombre Murciélago; una historia oscura y estremecedora donde el superhéroe renace de su depresión.



¿Con esta película te despides definitivamente de Batman?
“Sí. Es una despedida dulce y amarga al mismo tiempo. No estaba seguro de que fuera a hacer una tercera película. Cuando me decidí a rodar la tercera parte, fue principlamente porque esta trilogía ha significado mucho para mí como realizador y con el equipo que ha estado conmigo desde el principio, hemos tratado de decir adiós de la mejor forma posible.”

La película comienza ocho años después de la anterior. Y Batman no pasa por sus mejores momentos.
“No. Se encuentra en un estado muy difícil, debilitado mental y físicamente. Cuando se encuentra por primera vez con Selina Kyle (Anne Hathaway) y descubre que le está robando, no le importa. Le da igual. Pero ella consigue reactivarlo, al hurtar las perlas de su madre. Es algo que lo sacude. Lo hace reír, lo inspira y obliga a regresar. A Bruce todos lo tratan como un fantasma y como a una especie de príncipe, sin embargo Selina lo desafía y es la horma de su zapato. Ella es su fuerza para regresar. Esa es la prncipal espina dorsal de la trama.



Habías dicho hace unos años, que quisiste contar la historia de Batman porque era un personaje emblemático, icónico. ¿Qué es un icono, según tú?
“Para mí es algo instintivo más que analítico. No se trata de tener una lista de cualidades que se le puedan encontrar. Un personaje icónico, que es la palabra que usé, deber tener debilidades, fallos, igual que los seres humanos, una falla trágica; como Hamlet, como Odiseo. Los eruditos son los críticos, como ustedes. Son quienes escriben, a quienes les toca articular las características de un buen personaje. A mí siempre me resultó fascinante y decidí que era el personaje que necesitaba para explorar ciertos aspectos del lenguaje cinematográfico que me interesaban. Te lo pongo de esta manera: sentí una responsabilidad. No es muy frecuente que tengas éxito comercial y que luego tengas algo que quieras hacer que puede entusiasmar a la gente, así que es una gran oportunidad, y la responsabilidad que sentimos en hacer lo que creímos que es la mejor película posible. Esas oportunidades para los cineastas son muy raras, y sentí mucha responsabilidad para tratar de hacer algo realmente memorable en esta ocasión.”



Llevas a tu equipo y a ti mismo al extremo para realizar tus películas. ¿Por qué correr tantos riesgos por tu arte?
“Primero tengo que decir que no sé si esto que yo hago puede ser llamado arte. A mí no me corresponde decirlo. Yo solo hago lo que sé hacer, lo que amo más profundamente. No podría hacer otra cosa, pero me sentiría muy pinche arrogante si dijera que esto es arte. Segundo, creo firmemente en la idea de exigirte tanto como puedas. ¿Por qué no? Lo único sobre lo que tengo control es sobre mi trabajo. Yo no decido las secuencias que desaparecen de una película hasta que estoy en la sala de edición con mi editor. Por eso trabajo igual con cada escena. A mí me da una enorme satisfacción construir la película desde ceros.”

Has hecho un trabajo fantástico al mantener El Caballero Oscuro Asciende en el misterio durante todo el año pasado. Todos sabíamos que se estaba filmando, quienes actúaban y que se iba a estrenar en Julio, pero nada más. ¿Cómo equilibras ese secreto con la necesidad de darle a la audiencia información suficiente para que quiera comprar un boleto?
Bueno, en verdad es difícil equilibrar el mercadeo de una película y mantenerla fresca para el público. Mis experiencias más placenteras como espectador siempre han sido el ir al cine, sentarme, que las luces se apaguen y la película se proyecte en pantalla y no sepas absolutamente nada de ella, que no conozcas cada vuelta de la trama y cada movimiento de los personajes ni lo que va a ocurrir. Quiero que una película me sorprenda y me entretenga, así que eso estamos tratando de hacer con el público. Obviamente, también tenemos que vender la película. Es un equilibrio que, creo, Warner Brothers está manejando muy bien. Supongo que en algún momento, el mantener algo en secreto conduce a su propio grado de exageración, pero no pienso en ello como un exceso de confidencialidad o clandestinidad. Creo que es algo apropiado si se hace con medida. Ya sabes, invitamos al público a que venga y nos basamos en algunas imágenes e ideas de la historia y su premisa, pero no queremos contarla toda. Creo que hoy, con mucha frecuencia, se revela demasiado de una película en su mercadeo.

¿En algún momento consideraste realizar la película en 3D?
Sí, claro, evaluamos filmarla en distintos formatos, incluyendo la tecnología 3D. Pero decidí que no teníamos el tiempo suficiente para obtener el nivel de calidad que deseaba. Pienso que la cuestión de la 3D realmente pertenece al público. Según las pruebas que hemos visto, es perfectamente posible post-convertir muy bien un filme, pero a mí no me gusta tener lentes cuando veo una película, y me gusta ver una imagen muy brillante en la que pueda sumergirme. Así que, al final, estoy muy contento de distribuir y exhibir la película en copias que se proyectarán con mucha brillantez y con la más alta calidad posible de imagen en pantalla IMAX. Eso es lo que realmente me entusiasma.

El cierre que das a la película es sorprendente, considerando toda la oscuridad de la trama: casi podríamos decir que es un desenlace esperanzador, un happy end. ¿Cómo llegaste a esa conclusión?
“A ver, había un número limitado de opciones hacia donde ir, ¿sabes? Y al mismo tiempo, una gran gama de subterfugios. Es algo que viene del cómic. El final, final, esto lo sabes, es que los personajes, ya sean héroes o antagonistas, se mueren. Mueren por alguna razón. Hamlet muere. Vito Corleone muere. Darth Vader. Ellen Ripley. Pero... también tenemos en cuenta una cosa y es que Batman es una leyenda. Es más grande incluso que Bruce Wayne. El pasar la estafeta me parece mucho más justo y sólido y creíble. Es una tradición, un legado. Y esa escena a la que aludes con Alfred, lo que profetiza... es una manera de dar al público un respiro. Durante estos ocho años le han dado su cariño a una encarnación de Batman, que es la que hace Christian Bale. La química entre él y Anne garantiza que ambos pueden ofrecerle al público eso que desean, pero que no esperan en una película de este tono. Es un poco ir a contracorriente, y también de compensar todos los aspectos. Quedamos muy satisfechos todos.”

¿Cómo ha cambiado el cine desde que empezaste a trabajar en Hollywood hace 12 años?
En cuanto a lo que se refiere a mi trabajo como director, lo que siempre digo –que puede ser muy difícil que la gente entienda- es que para mí el proceso cinematográfico siempre ha sido el mismo. Cuando estaba haciendo Following, que se rodó con mis amigos un día a la semana durante un año, conjunté la película de esa manera. Para mí, lo que hago en el estudio es ver cómo ocurren las cosas como si fuera un miembro del público, y tratar de ver “qué es la imagen que estamos fotografiando, cómo hará que avance la historia, y cuál será la siguiente imagen”. Ese es el proceso que, para mí, no ha cambiado; extrañamente siempre es similar no importa que tan grande sea la película.


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Gatúbela con el sello de Anne Hathaway

Written By sitemp3 on Sabtu, 14 Juli 2012 | 21.18

La bella actriz encarna a la legendaria 'Catwoman' en la nueva cinta 'Batman: el caballero de la noche asciende', tercera de la saga dirigida por el original y polémico Christopher Nolan.

Miguel Cane.



En cosa de una década, la carrera de Anne Hathaway (Nueva Jersey, 1982) ha pasado por toda clase de filmes e interpretaciones, y ha demostrado ser una actriz versátil y una de las mejores de su generación. Esto se observó desde su debut en Diario de una princesa (con Julie Andrews) hasta su aparición en El diablo viste a la moda, filme que la colocó realmente en el mapa, poniéndose al tú por tú con la mismísima Meryl Streep.



La consagración —y una nominación al Oscar— le llegó con La boda de Rachel, cinta dirigida por Jonathan Demme, en la que interpretó a una ex modelo drogadicta. Ha trabajado con directores notables como Demme, Ang Lee y Tim Burton, y ahora hace su primera incursión en el cine más comercial de superhéroes como parte del elenco de la muy esperada tercera cinta de Batman, dirigida por Christopher Nolan, la que cierra su saga del hombre murciélago y que no ha sido ajena a la polémica por su tono oscuro y nihilista, algo no comúnmente asociado a un género más cercano a la acción y a públicos jóvenes.

Con una sonrisa y su cabello ahora muy corto (requerimiento de Los miserables, que acaba de rodar en Londres y que se estrena en Navidad), Anne responde a las preguntas con sencillez, desprovista de las poses de celebridad, algo que, señala, “detesta cordialmente”. No le interesa la fama; lo suyo es trabajar.

MC: ¿Cómo llegó Batman... a ti?
AH: Me sorprendió un poco. Es decir, no esperaba siquiera que me consideraran. Yo ya había visto las dos películas anteriores que hizo Chris y había leído con él para la segunda (el papel de Rachel Dawes, originado por Katie Holmes, que finalmente fue interpretado en El Caballero Oscuro por Maggie Gyllenhaal) pero no sucedió nada. Yo me fui a hacer La boda de Rachel, y pensé: “Bueno, otra vez será”. Pasó el tiempo, y en 2009 Chris me volvió a ver en los Oscar, y me dijo que estaba interesado en que habláramos; a mí me interesaba trabajar con él. Me pidió un poco de tiempo, y luego me hizo llegar un primer guión, con notas sobre el personaje de Catwoman. Me dijo que era el personaje que me quedaba mejor; lo leí y acepté de inmediato. Es decir, ¿cómo no hacerlo? Despejé mi agenda y entré totalmente al proyecto.



MC: ¿Qué es Selina Kyle para ti?
AH: Es un personaje fascinante y muy emblemático, tanto en el cómic como en esta versión; incluso en la de Tim Burton, cuando la encarnó Michelle Pfeiffer, es un gran enigma. Pero eso también la hace intimidante: es una figura icónica, y tienes que hacer que tu representación sea completamente diferente, que la gente olvide a las Gatúbelas que vinieron antes, y eso es algo muy difícil. La de Michelle es formidable y su traje se convirtió en un referente. Chris quería que rompiéramos ese molde. Además, en los 20 años que pasaron desde su última aparición en cine, la historia del personaje se ha enriquecido mucho en el cómic, con sus propias series y su propio desarrollo. Eso la hace aún más interesante.

MC: ¿Cómo es distinta a encarnaciones previas?
AH: Está llena de matices; no es una villana como mucha gente suele pensar, si bien tampoco es alguien que observe la ley; ha tenido una vida difícil, y yo la llamaría una sobreviviente: ha desarrollado sus habilidades para poder salir adelante en un mundo hostil e implacable como lo es el bajo mundo de Ciudad Gótica, al que pertenece, aunque no por gusto. Curiosamente, donde la Gatúbela de Tim tenía un cierto elemento sobrenatural —los gatos la reviven y de pronto se descubre como un ente nuevo, con habilidades que no tenía y un deseo de venganza—, Selina ahora no tiene nada de eso. Ella se ha hecho en las calles, en lugares sórdidos. Es dura, pero también conoce los usos de la elegancia. Es, efectivamente, como un gato: puede ser mimosa y llena de gracia, pero también feroz si la necesidad la obliga. Chris quiso que tuviera un lenguaje corporal muy especial. Además, se ayuda de tecnología que adquiere mediante el robo; es una ladrona, pero tiene un código moral muy personal y único. Eso la hace no sólo una adversaria formidable para Batman sino también una aliada valiosa. Es muy complejo.



MC: Como complejo es el vínculo entre ellos...
AH: Es curioso. Chris nos sugirió a Christian y a mí que viéramos un par de películas de Katharine Hepburn y Spencer Tracy. No para que los imitásemos sino para que viéramos la química entre ambos. Vimos un drama, Keeper of the Flame, y una comedia, Adam’s Rib, y fue estupendo, porque así encontramos el balance que debe existir entre ambos en pantalla, tanto entre Bruce y Selina como entre Batman y Gatúbela. Chris quería que hubiera una química entre ambos, incluso algo de humor. Selina tiene ese sentido del humor que para Batman es algo extraño, porque él no es así. Por ejemplo, la escena en que me robo el auto de Bruce, con el valet parking diciéndole “su esposa dijo que volviera a casa en taxi”, es una pincelada más ligera en lo que es una película muy oscura y eso ayuda a mostrar otras facetas de los personajes. Por otra parte, el vínculo entre Batman y Gatúbela se vuelve más vital conforme se complica la situación para él; hay un momento en el que ella se vuelve su única aliada y esa confianza tentativa es un lazo importante a la larga. Por eso Chris quería que supiéramos cómo establecerla: porque es la espina dorsal de la trama.

MC: Ésta es una película “evento”, para un público muy específico. ¿Es muy diferente a hacer una película “normal”?
AH: Es mucho, mucho más difícil. No sólo por el trabajo que en sí implica una producción como ésta y sus exigencias físicas, sino por lo que requiere tanto del guionista como del director y su equipo, y también de los actores. Hacer una película de superhéroes y, más aún, una que cierra definitivamente una saga, requiere un trabajo de equipo muy especial, un ritmo, una manera de presentar las cosas. En este caso, además es difícil, porque tienes demasiadas expectativas puestas en ti. Estás encarnando un ícono y mucha gente espera que lo hagas de tal o cual manera. Es virtualmente imposible darle gusto a nadie. Algunos me han dicho: “Anne, ¿por qué haces esto?”. Y yo lo hago porque me gusta y me interesa hacerlo, y doy lo mejor de mí, como con cualquier personaje que me ha tocado interpretar.

MC: ¿Sientes que has madurado como actriz en estos años de carrera?
AH: Pues te diré que sí. Supongo que ya no tengo mucho en común con la chica que era hace 10 años. Entonces me ponía muy nerviosa todo el tiempo y ahora siento que tengo mucho más control sobre las cosas, que tengo más confianza. Tengo una libertad que no tenía antes. Puedo actuar en otros géneros y la recompensa es el respeto de mis compañeros, directores y de los productores y la crítica. Siento que no he defraudado al público y que he madurado. Jamás esperé conseguir tanto. A veces pienso que un día de estos todo va a desaparecer de mi vida porque tengo demasiada suerte. Nada dura para siempre; pero quiero seguir luchando por conseguir buenos personajes y hacer lo que me gusta, que es actuar. Sé que conlleva algunas obligaciones; es decir, no es la primera vez que hago promoción de una película, ya hemos hecho esto antes y ya estoy acostumbrada. Y para una película como ésta va a ser algo agotador porque vamos a darle la vuelta al mundo. Pero qué te digo; lo cierto es que me entusiasma mi trabajo. Estar en esta película es un privilegio.

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Michelle Yeoh: Retrato de una Dama

Written By sitemp3 on Sabtu, 07 Juli 2012 | 15.47

En su más reciente filme, la célebre actriz asiática presenta la vida de la Premio Nobel Aung San Suu Kyi.

Miguel Cane



“Este es un honor inmerecido, el papel de toda una vida”. Así es como define, con humildad y asombro, Michelle Yeoh (Malasia, 1962) el rol de Aung San Suu Kyi, la líder de la resistencia pacífica birmana que pasó más de dos décadas en arresto domiciliario, premio Nobel de la Paz en 1991, que encarna en The Lady: Amor Honor y Libertad, la más reciente película del francés Luc Besson que inauguró la sexta edición del Festival Internacional de Cine de Roma.

La historia de Daw Suu (como se le conoce popularmente), siempre le había parecido fascinante a la actriz, célebre por su participación en filmes de acción y en la obra maestra de Ang Lee, El Tigre y el Dragón, que buscó dar un giro a sus carrera con esto.



¿Por qué elegir la historia de Daw Suu?
“Por qué era muy importante que se contara. Mucha gente sabía que desde 1989 ella había estado luchando por una transición democrática en Birmania, de hecho, ya existía otra pelicula que tocaba el tema, que se llama Más allá de Rangoon, dirigida por John Boorman, y con una gran actuación de Patricia Arquette... pero aunque presentaba la situación en Birmania desde el punto de vista de una turista occidental que se involucra, no era la historia de Daw Suu como tal, que es interesantísima. Ella es hija de Aung San, un líder político que ayudó a negociar la independencia de Birmania de la corona británica de un modo pacífico y que fue asesinado cuando ella era prácticamente una bebé. Ella tiene una educación notable, vivió en Nueva York, donde trabajó para la ONU, y en Inglaterra, donde conoció a su marido, Michael Aris, que es el papel que interpreta David Thewlis, y su historia de amor es apasionante, sobre todo por las implicaciones que le trajo su arresto domiciliario, que la apartó por años de él y de sus hijos, Alexander y Kim.”



¿Qué dijo Daw Suu cuando supo que iban a rodar la pelicula?
“Cuando comenzó la producción, Daw Suu aún estaba bajo arresto domiciliario. De modo que sólo pudimos hacerle llegar un mensaje de manera clandestina y su respuesta fue “usen su libertad para que el mundo conozca nuestra lucha”. Ella no pudo ver la película hasta que la liberaron y verla con ella fue algo muy emocionante.”

Como no se pudieron conocer antes del rodaje, ¿cómo te preparaste para tu rol?
“Fue tan o más exigente que cuando me preparo para una cinta de acción. Daw Suu es muy delgada, pero muy fuerte, así que tuve que hacer una rutina de ejercicios constante para perder más peso y a un mismo tiempo, mantener su figura. Y eso sólo fue lo físico. Tuve que consultar más de 300 horas de documentales y clips acerca de ella, de sus discursos, para poder estudiar su voz y sus movimientos, todo su lenguaje corporal. Es muy importante, sabes, cuando interpretas a un personaje real, que aún vive, ser lo más fiel a cada uno de sus gestos. No incurrir en la mera imitación, sino en la interpretación. Me comprometí mucho con el personaje, así que Luc me ayudó mucho. Incluso buscó una instructora de dialectos, para ayudarme a aprender a hablar birmano, para tener el acento correcto. Mucha gente piensa que es una exageración hacer esto, pero Meryl Streep es un ejemplo de ello, hay que encontrar la fidelidad de la persona que encarnas hasta en la voz.”



El rodaje tuvo que llevarse a cabo en Tailandia por razones políticas.
“Sí. rodamos en 2009 y 2010, cuando aún no caía el régimen y se nos prohibió el acceso a Myanmar (el nombre con que también se conoce a Birmania) y Luc y yo fuimos declarados personas non gratas en su territorio. Eso nos causó algunas dificultades de logística, no voy a negártelo, pero Luc es un director muy astuto, muy inteligente y se las arregló para salirse con la suya en todas las cosas que se propuso; yo estaba asombrada, no conoce imposibles. La filmación contó con unos 200 extras birmanos que habían huido del régimen tras pasar días en la selva y que se acercaron a la producción. Hace unos meses, Luc hizo un pase especial de la película con algunos de ellos, y comenzaban a llorar desde el primer plano, desde que ven los templos de Birmania. A la salida nos dijeron que nunca habían visto su país en la gran pantalla. Es algo muy emocionante.”

Este, sin duda, es un parteaguas en tu carrera; nunca habías hecho algo como esto.
“Es verdad, pero esto sirve para mostrar que un actor, por mucho que se le identifique con un género, no necesariamente está negado a otro tipo de proyectos. A mí me impresiona mucho haber hecho esta película, porque me demostró cosas que yo no sabía de mi misma, y también me sirvió para ayudar a contar una historia que la gente debe saber, sobre todo, porque aún con sus tintes de tragedia, está llena de esperanza y hoy, en titulares, continúa.”

Finalmente, ¿cómo fue el encuentro entre ustedes?
“Nunca nos habíamos visto en persona, pero cuando llegué a la casa de la madre de Daw Suu, donde estuvo presa más de veinte años, me sentí como si estuviera llegando a mi casa: pasé tanto tiempo en el set y el set era tan idéntico, incluso hasta en el piano donde ella tocaba, que me emocioné. Cuando estuvimos frente a frente, fue algo muy emotivo: fue como abrazar a un miembro de la familia. Y es una mujer admirable, resistir todo por lo que ha pasado y mantenerse serena y optimista es posiblemente la mayor enseñanza de vida que haya recibido antes.”

¿Cómo ha sido la reacción del público ante The Lady?
“Muy favorable, espero que sirva para que el mundo sepa quién es esta gran mujer y su lucha que no termina, los sacrificios por los que ha pasado, incluyendo separarse para siempre del gran amor de su vida, contra su voluntad, todo para poder reinstaurar la democracia en Birmania. Su historia es algo que nos habla a todos, en todos los países y en todas las situaciones. Y esta es nuestra aportación, por modesta que sea, para que su lucha se conozca para que todo lo que ha hecho no sea en vano.”


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