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La melancolía de Charlotte Gainsbourg

Written By sitemp3 on Sabtu, 04 Agustus 2012 | 12.02

La actriz y cantante repite un trabajo impecable a las ordenes de Lars von Trier.

Miguel Cane.



Hija del legendario compositor y showman Serge Gainsbourg y la actriz, cantante y modelo, Jane Birkin, a los 12 años, Charlotte Gainsbourg (Londres, 1971) hizo su debut antes de ser actriz, cantando música pop, en un dúo con su padre, "Lemon incest". Y en 1986 lanzó su primer álbum "Charlotte for ever". Muchos pensaron que solo era una “novedad” y que con el tiempo se disiparía; con su trabajo de actriz en filmes como 21 gramos, I´m not there, Lemming, La ciencia del sueño y Anticristo, y dos discos aclamados por el público y la crítica, ha demostrado que es mucho más que sólo su linaje. En Melancolía, el más reciente filme de Lars von Trier, es una de dos hermanas que tienen visiones muy distintas del fin del mundo.



¿Cómo consigues separar tu actuación delante de la cámara y tu actuación encima de un escenario, cuando cantas?
Son cosas completamente diferentes. Hay algo muy íntimo cuando haces una película como ésta. En un escenario, en cambio hay que estar por el público, mientras que cuando ruedas una escena ni siquiera pienso en ello. Cuando canto, no puedo pensar en mí misma como alguien que actúa. Soy yo siendo yo misma.

¿Crees que es más 'auténtico' actuar en un escenario?
Oh, no, no. De hecho, te diré que es hasta más surrealista. De gira tengo que inventarme un alter ego hasta para subir al escenario. En mi vida normal soy tímida y me gusta ser discreta y no hacerme notar demasiado, sabes, pero cuando vas a un escenario a cantar o actuar en un set, tienes que sentirte imbuida de otro tipo de energía. Para mí, es algo completamente extraño. Y al mismo tiempo, estoy mostrando otro lado de mí. No sé si me explico (ríe) pero es así. Ha sido así siempre. Desde niña.



¿Por qué volver a trabajar con Lars?
No pude decir que no, absolutamente. De hecho, habíamos comenzado a hablar de colaborar cuando estábamos rodando Anticristo. Lars me dijo que había un personaje para mí en su siguiente proyecto, siempre y cuando yo lo quisiera. Y mira que el rodaje de Anticristo fue la experiencia más intensa en mi vida como actriz. Pero acepté. Con él sabes que lo que te espera no va a ser en absoluto como te imaginas, y esta vez no fue la excepción.

¿Cómo describirías a Claire, tu personaje? ¿Hay algo de ti en ella, o viceversa?
Claire es la hermana mayor. Es la sensata, centrada, racional. Con la familia que tiene – un padre excéntrico e irresponsable, una madre cruel y una hermana que padece depresión clínica – alguien tiene que ser “normal”, al menos lo hace por su hijo, Leo, ya que su marido, John (Kiefer Sutherland) no es exactamente una persona ordinaria. Cuando se enfrenta con una doble crisis – el colapso mental de Justine después de su boda y la inminencia de la catástrofe con el planeta Melancolía, Claire trata de mantener todo bajo control. Creo que todos hemos conocido a alguien así, que reacciona de esa manera bajo presión, incluso escabulléndose de la realidad para evadir el terror y el caos que la consumen.



¿Cambia la forma con la que te relacionas con el mundo encarnar a un personaje así?
Mientras interpretaba a Claire, veía las desde una perspectiva diferente, usando como referencia un accidente que tuve en 2007 en el que casi me mato, me asusté al revivirlo en mi mente y el personaje salió de ese miedo. Yo siempre había pensado que era una persona muy valiente y que me enfrentaría a la muerte con coraje, pero fue todo lo contrario, así pasa con Claire: el terror la domina, donde Justine mantiene una serenidad plena. La comprendo porque, cuando salí del coma, me di cuenta de lo cerca que había estado de morir, es entonces cuando empecé a asustarme de todo lo malo que podría pasarme. Ella piensa que Justine es la débil, la que no puede seguir con su vida y resulta ser que la que se asume como víctima de sus miedos, es ella y no al revés. Entendí perfectamente lo que Lars quería.

¿Y después del rodaje, cómo te sentiste?
Extrañamente, me sentí muy bien. Como exorcizada de los miedos con los que había trabajado antes. Tanto así, que decidimos, Yvan (Attal, el director de cine franco-israelí, con quien vive desde 1994 y tiene tres hijos) tener un bebé más. Así nació Joe, mi hija pequeña. Pensé que era algo que deseábamos y que reafirmaba nuestro amor a la vida. Suena raro, pero así fue. Quería embarazarme de nuevo.

¿Crees que en ocasiones sufres el peso de las expectativas, por tu linaje?
No, la verdad, no importa. Prefiero que la gente se sorprenda con... no sé. (sonríe) No sé qué espera la gente. Me siento muy afortunada por poder hacer películas que quiero hacer, y por hacer la música que quiero hacer, y por no pensar en lo que tendría que hacer para complacer a la gente. Me alegra que le guste a algunos. No me entristece que a otros no. Es como todo.

Tener éxito no parece ser una prioridad para ti.
Por supuesto que me encanta que mis películas tengan éxito, pero lo planifico. La intención no es hacer algo que disguste a la gente, pero me tiene que complacer a mí ante todo. Por completo. Sólo el hecho de que te cuestiones la forma de entender una escena ya es una lucha y algo que no puedes hacer de forma relajada, pero no importa. Lo importante es no bajar la guardia. Cada vez estoy más cómoda con mis limitaciones, mis defectillos.

Es parte de lo que te hace fuerte.
Al principio de mi carrera, sentía que tenía que ser perfecta y que no tenía mucha voz, que no era suficientemente hermosa, que nada estaba bien; pero lo cierto es que a la gente le gustan las imperfecciones. De verdad, Eso es lo que hace que un concierto o un filme, sea diferente a otro. Eso es lo que busca Lars en sus películas, imperfecciones. Ahí se encuentra la vida de verdad. Mi padre era igual, no quería algo perfecto. Siempre decía que no tomara clases de canto, para él no tenía sentido aprender a cantar de forma perfecta.

Es verdad. Son los errores lo que nos hace diferentes y únicos.
Sí, pero no seguí su consejo. Fui necia y al principio tomaba clases de canto para sentirme segura de algún modo, pero ¿ahora?, bueno, ahora me doy cuenta de que papá sabía de lo que hablaba.

¿Por qué actriz y cantante... y no maestra, o dentista, por ejemplo?
Empecé de muy joven con "Lemon incest", y luego hice mi primera película como hija de Catherine Deneuve, a los doce años. Creí que eso era todo, pero después me pidieron hacer otra película, y luego otra. Y con el tiempo vi que me gustaba mucho. Al principio, estar en un rodaje era como pasar una vacaciones maravillosas; después llegó el placer de actuar. Nunca viví ese momento en el que toda persona joven se pregunta qué hacer con su vida. Conozco muchos actores que habían luchado encarnizadamente para conseguir su primer papel y me sentí poco profesional mucho tiempo. La verdad, todavía siento que no soy una actriz de verdad ni una cantante de verdad... pero lo llevo bien, soy feliz con la idea de aprender de todo lo que hago, aunque sea un poco.


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La delicadeza / La délicatesse, de Stéphane y David Foenkinos.

Por Claudi Etcheverry.



Una pareja acaba de empezar una vida en común, aunque se conocen desde niños. A poco de empezar a estar juntos, ella queda sola tras un accidente de él en la calle, y la película da el giro que uno ya se imaginaba al empezar. Sin embargo, a veces una cinta previsible también es un gusto si los directores, como en este caso, la llevan sin prometer lo que no acaben por dar. La delicadeza, sin pretender ser una obra maestra, es una hora y media de buen cine, con dos personajes principales correctísimos en la piel de la Tautou –a la vez frágil e intensa como siempre– y un François Damiens que comunica bien y no se hace el sueco (para los amigos de México, “Hacerse el sueco” es hacerse el desentendido, en España) y convence en un equilibrio muy real entre un hombre muy hombre que no sabe cómo llevar adelante su deseo atenazado por su timidez. Al final, su inseguridad está causada por las “condiciones de mercado”, y no por su personalidad. No es un tipo al uso, y eso es precisamente lo que a ella le permite volver a salir a ver la vida, dándole la mano.



Una relación fresca y risible a partes iguales. En un momento, él dice una frase que es la clave de muchas relaciones de amor: “Con ella puedo ser la mejor versión de mí mismo”. ¿Cuántas veces hemos tenido gestos de amor en la intimidad que causarían gracia si los mostráramos a los demás?



La película expone esos ribetes cuasi cómicos entre el deseo y la duda con unos medios muy equilibrados y sin caer en el fantoche. Una historia bonita que nos deja pensando en cómo la sociedad nos exige un comportamiento estándar, igual para todos, aunque quienes recomienden que actuemos de una determinada manera se muestren insatisfechos precisamente con esa manera de actuar. Es como los padres que no se imaginan otras familias sin un televisor como ruido de fondo aunque la caja tonta les cause verdaderos quebraderos de cabeza con sus propios hijos. Una fábula sincera sobre la posibilidad de ser quienes somos, narrada en clave de comedia romántica correcta y efímera de la que entendemos más que lo que ella misma dice, pero a la que podemos recurrir si queremos pasar un rato agradable sin demasiadas aristas trascendentales para llevarnos al salir un rato de cine, y bastante más que el puro placer del aire acondicionado en la sala en estos días de tanto calor. Una cinta que dice poco y se mantiene entre las márgenes de lo que pretende, pero que lo dice correctamente, sin estridencias ni falsas pretensiones.

La delicadeza / La délicatesse.
Francia, 2011.
Directores Stéphane y David Foenkinos.
Con Audrey Tautou, François Damiens, Pio Marmaï, Bruno Todeschini.

Opiniones y pareceres a c.etcheverry@coac.es

© 2012 Claudi Etcheverry, Sant Cugat del Vallès, Catalunya, Espanya-España.

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Sondage : Kristen Stewart, Robert Pattinson et Rupert Sanders

Written By sitemp3 on Rabu, 01 Agustus 2012 | 04.02

























Comme vous le savez, Kristen Stewart aurait trompé Robert Pattinson avec le réalisateur Rupert Sanders pendant le tournage de Blanche-Neige et la Chasseur. La semaine dernière, Robert Pattinson aurait quitté le domicile conjugal. C'est le couple le plus mignon d'Hollywood qui se sépare ! Quel dommage !
Et vous, qui trouvez-vous le plus sexy ? Robert Pattinson ou Rupert Sanders ? Votez !

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Christopher Nolan: El Hombre detrás de Batman

Written By sitemp3 on Sabtu, 21 Juli 2012 | 13.42

El cineasta británico habla acerca del cierre de su exitosa saga basada en el Hombre Murciélago.

Miguel Cane



Christopher Nolan (Londres, 1970) es uno de los directores más particulares y polémicos del Hollywood actual. Es uno de esos hombres inescrutables y duros del cine, en la vena de Kubrick o Ford, que – a su manera – ha hecho de su trabajo una auténtica religión para millones de espectadores. Desde el inicio de su carrera, en 1997, es un obsesivo de su trabajo que disfruta siendo así. Su intensidad no sigue una línea recta, sino que sabe ser temperamental en filmes que no se parecen en nada y sin embargo tienen un sello. Admite que desde niño estuvo obsesionado con el cine y ahora, literalmente, vive de su obsesión: su debut, sin casi presupuesto, Following, es un filme redondo e inquietante. Memento lo puso en el mapa como uno de los grandes de su generación; pero la consagración le llegó con la saga de Batman, que inauguró con Batman Begins en 2005. En un respiro creó El Origen (2010), que muchos consideran su obra maestra y ahora llega con la última entrega de la saga del Hombre Murciélago; una historia oscura y estremecedora donde el superhéroe renace de su depresión.



¿Con esta película te despides definitivamente de Batman?
“Sí. Es una despedida dulce y amarga al mismo tiempo. No estaba seguro de que fuera a hacer una tercera película. Cuando me decidí a rodar la tercera parte, fue principlamente porque esta trilogía ha significado mucho para mí como realizador y con el equipo que ha estado conmigo desde el principio, hemos tratado de decir adiós de la mejor forma posible.”

La película comienza ocho años después de la anterior. Y Batman no pasa por sus mejores momentos.
“No. Se encuentra en un estado muy difícil, debilitado mental y físicamente. Cuando se encuentra por primera vez con Selina Kyle (Anne Hathaway) y descubre que le está robando, no le importa. Le da igual. Pero ella consigue reactivarlo, al hurtar las perlas de su madre. Es algo que lo sacude. Lo hace reír, lo inspira y obliga a regresar. A Bruce todos lo tratan como un fantasma y como a una especie de príncipe, sin embargo Selina lo desafía y es la horma de su zapato. Ella es su fuerza para regresar. Esa es la prncipal espina dorsal de la trama.



Habías dicho hace unos años, que quisiste contar la historia de Batman porque era un personaje emblemático, icónico. ¿Qué es un icono, según tú?
“Para mí es algo instintivo más que analítico. No se trata de tener una lista de cualidades que se le puedan encontrar. Un personaje icónico, que es la palabra que usé, deber tener debilidades, fallos, igual que los seres humanos, una falla trágica; como Hamlet, como Odiseo. Los eruditos son los críticos, como ustedes. Son quienes escriben, a quienes les toca articular las características de un buen personaje. A mí siempre me resultó fascinante y decidí que era el personaje que necesitaba para explorar ciertos aspectos del lenguaje cinematográfico que me interesaban. Te lo pongo de esta manera: sentí una responsabilidad. No es muy frecuente que tengas éxito comercial y que luego tengas algo que quieras hacer que puede entusiasmar a la gente, así que es una gran oportunidad, y la responsabilidad que sentimos en hacer lo que creímos que es la mejor película posible. Esas oportunidades para los cineastas son muy raras, y sentí mucha responsabilidad para tratar de hacer algo realmente memorable en esta ocasión.”



Llevas a tu equipo y a ti mismo al extremo para realizar tus películas. ¿Por qué correr tantos riesgos por tu arte?
“Primero tengo que decir que no sé si esto que yo hago puede ser llamado arte. A mí no me corresponde decirlo. Yo solo hago lo que sé hacer, lo que amo más profundamente. No podría hacer otra cosa, pero me sentiría muy pinche arrogante si dijera que esto es arte. Segundo, creo firmemente en la idea de exigirte tanto como puedas. ¿Por qué no? Lo único sobre lo que tengo control es sobre mi trabajo. Yo no decido las secuencias que desaparecen de una película hasta que estoy en la sala de edición con mi editor. Por eso trabajo igual con cada escena. A mí me da una enorme satisfacción construir la película desde ceros.”

Has hecho un trabajo fantástico al mantener El Caballero Oscuro Asciende en el misterio durante todo el año pasado. Todos sabíamos que se estaba filmando, quienes actúaban y que se iba a estrenar en Julio, pero nada más. ¿Cómo equilibras ese secreto con la necesidad de darle a la audiencia información suficiente para que quiera comprar un boleto?
Bueno, en verdad es difícil equilibrar el mercadeo de una película y mantenerla fresca para el público. Mis experiencias más placenteras como espectador siempre han sido el ir al cine, sentarme, que las luces se apaguen y la película se proyecte en pantalla y no sepas absolutamente nada de ella, que no conozcas cada vuelta de la trama y cada movimiento de los personajes ni lo que va a ocurrir. Quiero que una película me sorprenda y me entretenga, así que eso estamos tratando de hacer con el público. Obviamente, también tenemos que vender la película. Es un equilibrio que, creo, Warner Brothers está manejando muy bien. Supongo que en algún momento, el mantener algo en secreto conduce a su propio grado de exageración, pero no pienso en ello como un exceso de confidencialidad o clandestinidad. Creo que es algo apropiado si se hace con medida. Ya sabes, invitamos al público a que venga y nos basamos en algunas imágenes e ideas de la historia y su premisa, pero no queremos contarla toda. Creo que hoy, con mucha frecuencia, se revela demasiado de una película en su mercadeo.

¿En algún momento consideraste realizar la película en 3D?
Sí, claro, evaluamos filmarla en distintos formatos, incluyendo la tecnología 3D. Pero decidí que no teníamos el tiempo suficiente para obtener el nivel de calidad que deseaba. Pienso que la cuestión de la 3D realmente pertenece al público. Según las pruebas que hemos visto, es perfectamente posible post-convertir muy bien un filme, pero a mí no me gusta tener lentes cuando veo una película, y me gusta ver una imagen muy brillante en la que pueda sumergirme. Así que, al final, estoy muy contento de distribuir y exhibir la película en copias que se proyectarán con mucha brillantez y con la más alta calidad posible de imagen en pantalla IMAX. Eso es lo que realmente me entusiasma.

El cierre que das a la película es sorprendente, considerando toda la oscuridad de la trama: casi podríamos decir que es un desenlace esperanzador, un happy end. ¿Cómo llegaste a esa conclusión?
“A ver, había un número limitado de opciones hacia donde ir, ¿sabes? Y al mismo tiempo, una gran gama de subterfugios. Es algo que viene del cómic. El final, final, esto lo sabes, es que los personajes, ya sean héroes o antagonistas, se mueren. Mueren por alguna razón. Hamlet muere. Vito Corleone muere. Darth Vader. Ellen Ripley. Pero... también tenemos en cuenta una cosa y es que Batman es una leyenda. Es más grande incluso que Bruce Wayne. El pasar la estafeta me parece mucho más justo y sólido y creíble. Es una tradición, un legado. Y esa escena a la que aludes con Alfred, lo que profetiza... es una manera de dar al público un respiro. Durante estos ocho años le han dado su cariño a una encarnación de Batman, que es la que hace Christian Bale. La química entre él y Anne garantiza que ambos pueden ofrecerle al público eso que desean, pero que no esperan en una película de este tono. Es un poco ir a contracorriente, y también de compensar todos los aspectos. Quedamos muy satisfechos todos.”

¿Cómo ha cambiado el cine desde que empezaste a trabajar en Hollywood hace 12 años?
En cuanto a lo que se refiere a mi trabajo como director, lo que siempre digo –que puede ser muy difícil que la gente entienda- es que para mí el proceso cinematográfico siempre ha sido el mismo. Cuando estaba haciendo Following, que se rodó con mis amigos un día a la semana durante un año, conjunté la película de esa manera. Para mí, lo que hago en el estudio es ver cómo ocurren las cosas como si fuera un miembro del público, y tratar de ver “qué es la imagen que estamos fotografiando, cómo hará que avance la historia, y cuál será la siguiente imagen”. Ese es el proceso que, para mí, no ha cambiado; extrañamente siempre es similar no importa que tan grande sea la película.


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Melancolía / Melancholia, de Lars von Trier

Con su más reciente filme, Lars Von Trier vuelve a romper los esquemas y desafiar los géneros, con resultado impactante

Miguel Cane



Se dice que Lars Von Trier (Kongens, 1956) es un genio. Que es un loco. Que es un imbécil: es muy probable que, dadas las circunstancias que las avalan, las tres cosas sean en mayor o menor proporción, ciertas. Si bien lo único que salta a la vista, que trasciende al autor, es la naturaleza compleja y mutante de su obra. Desde su desconcertante debut a los veintiocho años con El elemento del crimen, a la espléndida Europa, pasando por auténticas obras maestras como Rompiendo las olas y Dogville, que rompieron paradigmas de lenguaje cinematográfico a nivel creador/espectador, a meros ejercicios en provocación y agrura emocional (véase, si se arriesga, Los idiotas, Bailando en la oscuridad y más recientemente Anticristo).



Este hombre ha sido de todo y sin medida: de ahí que, rodeada de polémica desde su estreno en Cannes este año – donde Tíito Lars se puso a decir, frente a toda la prensa internacional ahí reunida, algunas vaciladas frivoloides sobre la estética del nazismo que ofendieron a plétora de sensibilidades, lo que devino en que fuera señalado persona non grata por el festival cuya teta antaño mamara con tanta gloria, si bien esto no impidió que su leading lady, Kirsten Dunst obtuviera el premio a mejor actriz –, Melancolía no es la excepción a la regla en su canon. Es lo mismo un estremecedor psicodrama sobre la manifestación tangible del temperamento depresivo y cómo éste paraliza a una joven creativa publicitaria, obligándola a sumirse en un profundo estado de anhedonia; que la pelicula de ficción especulativa con temática apocalíptica más hermosa que se haya filmado nunca.



Tableau: una hermosa joven vestida de novia flota sobre el agua, entre flores, hacia la nada. Y antes: se acaba el oxigeno y las aves caen, dejan vacío el cielo, mientras la misma joven novia nos contempla con algo parecido a la compasión. O después: una joven madre corre a cámara lenta, con su pequeño hijo en brazos, en un intento visceral, de escapar de lo inevitable. O bien: un hermoso purasangre se desploma en cámara lenta, como un juguete abandonado. Estas son las imágenes que, conjuntadas con obras de arte auténticas como Ofelia de JM Millais (pieza emblemática del movimiento PreRafaelista) y la arrobadora Los Cazadores en la Nieve de Brueghel, utiliza Von Trier como paleta para plasmar su filme, sublime y demoledor, del mismo modo en que es candoroso y lleno de un inexplicable pudor.



En lugar de mostrarnos el fin del mundo en Cosmópolis como L.A. o New York – usted diría, “el cliche que yo ya ví” -- opta por sacarnos de la realidad para llevarnos a Marienbad (o casi, si bien el guiño amorosísimo a Resnais está presente de manera casi orgánica en toda la ambientación): estamos en una palaciega mansión a orillas del mar, invitados a la fastuosa boda de Justine (la Dunst, radiante de carisma) con el guapo y altote Michael (Alexander Skarsgård, el vampiro vikingo de True Blood). Los anfitriones de la boda son la hermana y cuñado de Justine, Claire (Charlotte Gainsbourg) y el pedante aunque bien intencionado milloneta John (Kiefer Sutherland, muy lejos de Jack Bauer y más cerca de los poderes de persuasión de su santo padre). Los contenciosos padres de la novia son Dexter (John Hurt) y su ex mujer Gaby (Charlotte Rampling), quienes dan un contrapunto al primer acto de la trama: es, de hecho, la formidable Rampling, quien tiene los mejores diálogos de la cinta: su breve pero contundente brindis sirve como el lema de la cinta, lo que encapsula su verdadera esencia: “Disfrútenlo mientras puedan.” La frase encierra el simbolismo que cultiva Von Trier en los dos arcos que componen la cinta: cómo lo más anticipado, lo más esencial es, finalmente, algo pasajero, algo efímero, en presencia de lo inevitable.

Von Trier concibió su filme, ostensiblemente obsesionado – como le sucede siempre – con temas muy específicos: la implacable presencia del trastorno distimico (que él padece al igual que millones en el mundo) en nuestras vidas y la respuesta ante él; el romanticismo alemán (toda la banda sonora gira en torno a preludios para Tristán e Isolda, de Wagner), las teorías cataclísmicas del fin del mundo para 2012 y el cine de Luchino Visconti, más específicamente El Gatopardo, La Caída de los Dioses, Retrato de familia en interior y la monumental Muerte en Venecia, donde bajo una abrumadora apariencia de lujo ostentoso y abundancia material, yace una palpitante y obscura decadencia.

Los personajes de Melancolía, salvo Justine y Claire, son más bien 'tipos', con una función muy específica: Skarsgård es el príncipe azul que falla, la Rampling es la madre cruel, pero cuya amarga admonición no va exenta de amor. Kiefer Sutherland trabaja bien como un sujeto tan egocéntrico, que esto lo lleva a hacer lo indecible. Pero son las magníficas hermanas – y eso que resulta de entrada un poco difícil creerlas como tales, aunque para el minuto diez esto ya no importa para nada – quienes sostienen el grueso del filme, a manera de intercambiables Alfa y Omega. Claire es sensata, centrada, ser racional; Justine está tan paralizada por su melancolía – el rol originalmente escrito para Penélope Cruz, a quien Von Trier ofreció el guión, pero ella prefirió irse a filmar el infumable cuarto bodrio en la saga de los Piratas Caribeños de la Disney: poderoso caballero es don dinero – que le cuesta demasiado siquiera respirar: la colisión inminente del planeta Melancolía con el nuestro hará la inversión de los roles algo sorprendente y revelador. La fuerza emerge de donde menos la imaginamos.

Von Trier no se anda con cortapisas ni hace concesiones. Su filme es bellísimo y doloroso, pero inescapable. Los esfuerzos por la Cineteca Nacional para traerlo a México en exhibición no son vanos. Ojalá muy pronto llegue a salas: es algo que debe verse, para admirarse en toda su belleza y magnitud.


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Visiones de... BATMAN: EL CABALLERO DE LA NOCHE ASCIENDE / THE DARK KNIGHT RISES, de Christopher Nolan

En esta ocasión, l@s invitamos a compartir los diferentes enfoques y opiniones que genera las Visiones de... dos de nuestros articulistas. En la suma de las diferentes visiones, l@s lector@s van construyendo el entendimiento de un film que un único texto no puede contener; a esta suma, l@s propi@s lector@s aportan su visíón personal...

Cine Visiones reafirma la esencia de su nombre en esta edición de Visiones de... BATMAN: EL CABALLERO DE LA NOCHE / THE DARK KNIGHT RISES, con textos de Miguel Cane y Claudi Etcheverry.




¡Que los disfruten!

Visión de... Batman: el caballero de la noche asciende / The Dark Knight Rises - POR MIGUEL CANE.

Visión de... Batman: el caballero de la noche asciende / The Dark Knight Rises - POR CLAUDI ETCHEVERRY.

ENTREVISTAS DE MIGUEL CANE con:

- Christopher Nolan (director de Batman).
- Anne Hathaway (Catwoman-Gatúbela).
- Tom Hardy (Bane).



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Batman: El Caballero de la Noche Asciende / Batman: The Dark Knight Rises, de Christopher Nolan (02), por Claudi Etcheverry

Claudi Etcheverry.

Batman ha asumido el crimen que se le imputó por la muerte del fiscal de Gotham City, y así Bruce Wayne queda recluido en su mansión sin volver a aparecer como el héroe enmascarado porque la manipulación política ha hecho de él un enemigo público. Pero la aparición de un terrorista crudelísimo como Bane le empujará a tener que volver a salir de las sombras de su baticueva para adentrarse en la niebla de la ciudad y luchar contra el mal, un ser maligno de una catadura moral inclasificable a la altura de Hannibal Lecter en El silencio de los corderos.



Este Batman es infinitamente más humano, abrumado por una carga moral, aunque la productora debería guardarse una última carta para trascender esta película, tarea muy difícil ante la precisión con que está construida. A veces una obra suma puede acabar por matar a las anteriores e inhibir las siguientes. Si Batman no tiene superpoderes, su futuro atractivo debería residir en poder trascender su condición humana. Aquí ya se apunta a un Batman neurótico, obsesivo, abrumado por el deber y por el deseo de cumplir con lo que se espera de él; un juguete de los medios de comunicación que puede ganar la batalla para dejar de serlo si se transforma profundamente precisamente en lo que le imponen ser. Al final, Batman tiene que ser juguete del viento para alcanzar la paz pero lo consigue sobreponiéndose a lo imposible.



He de decir que una cosa es el género de una película que me atraiga, y otra es negarse a ver las evidentes virtudes de una película que no. No es el tipo de película que me guste más, pero es una obra excelente, y la aparición de grandes actores como Caine o Freeman no es puro cartel, mientras que actores más noveles se ponen perfectamente a la altura, como la sorprendente plasticidad para cambiar de registros de una Anne Hathaway embutida en su traje de Catwoman, que si en El diablo viste de Prada era una ñoña previsible en todo momento, aquí sorprende por su adaptación al papel que le ha tocado dejando a kilómetros detrás a una Halle Berry que compuso el mismo papel contando solamente con sus ingenuos golpes de cadera. Esta Catwoman tiene alma.



Ritmo, planos, recreaciones en 3D, clima y diálogos consistentes acaban por entramar la urdimbre de una cinta de casi ¡tres horas! perfectamente estable y atractiva. Los grandes actores metidos en esta trama acaban por transmitir verdadera convicción. Uno se plantea: ¿Qué hace un grande como Michael Caine llorando con muchísimo sentimiento metido en un papel de este tipo? Pues si él se lo cree, yo también.

Chapeau!

Batman-Regreso del Caballero Oscuro Batman-Dark Knight rises
EUA, 2012.
Director: Christopher Nolan.
Con Christian Bale, Anne Hathaway, Gary Oldman, Michael Caine, Morgan Freeman, Marion Cotillard, Liam Neeson).

Opiniones y pareceres a c.etcheverry@coac.es

© 2012 Claudi Etcheverry, Sant Cugat del Vallès, Catalunya, Espanya-España.

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