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Don Gato: Cinco Décadas de Culto lo Avalan

Written By sitemp3 on Jumat, 16 September 2011 | 10.52

En 1961 debutó una serie de TV de Hanna-Barbera que en México se convirtió en Leyenda.

Miguel Cane




Si a principios de los 60 alguien hubiera dicho a los inefables William Hanna y Joseph Barbera, ya por entonces universalmente famosos por creaciones como Los Picapiedra, El Oso Yogi, Huckleberry Hound o Tiroloco MacGraw, que una de sus series de televisión menos exitosas se iba a convertir en objeto de reverencial y obsesivo-compulsivo culto en México por décadas, muy probablemente se hubieran reído... sin embargo, años después, ellos mismos tuvieron que reconocerlo: de manera inexplicable, Don Gato y su Pandilla es una auténtica leyenda tatuada en las mentes de generaciones de mexicanos merced perennes retransmisiones de los 30 episodios de un experimento de comedia sofisticada para adultos que había fracasado con audiencias estadounidenses, pero gracias a un ingenioso doblaje, encontró un nicho cultural al sur de la frontera.



En su versión original, Top Cat era parodia de un popular sitcom de la época llamado The Phil Silvers Show, que básicamente presentaba las aventuras y desventuras de un grupo de conscriptos en un campamento militar, que buscaban la manera de escurrirle al bulto y hacer fortuna, con el mínimo esfuerzo posible. Si bien esto funcionaba con actores humanos, la versión animada, trasplantada a Nueva York, con un grupete de gatos callejeros como protagonistas que buscaban la manera de salir del arroyo mediante la estafa al prójimo, encabezados por el epónimo Don Gato, felino marrullero y sin pudor alguno, que manipulaba supremo a la sarta de botarates que lo seguían, pareció no gustar a la gran familia americana, que si bien había convertido a Los Picapiedra – gloriosos cavernarios clasemedieros – en un éxito sin parangón [hasta la llegada en 1989 de otros clasemedieros, Los Simpson], encontró que, por muy patrocinados por los cereales Kellogg's que estuvieran, estos gatos no les hacían gracia y después de una temporada (que se realizó en color, aunque se transmitiera en blanco y negro) la jubilaron, mandándola a hacer las rondas por los países vecinos en paquete con sus otras creaciones que habían tenido mayor aceptación, como Pixie y Dixie, Canuto y Canito (padre e hijo perros salchicha, severamente neuróticos, pero de buen corazón) o el Oso Casioso y la foca Achú (de quienes ya casi nadie se acuerda, por cierto).




Fue en México y gracias al excepcional doblaje que se hacía a mediados de los 60, que Don Gato tuvo su renaissance y se convirtió de gato de barrio, en auténtica superstar cuando se estrenó por primera vez con un doblaje impecable a cargo de actores como Julio Lucena (Don Gato), Víctor Alcocer (inconfundible como el oficial Matute), David Reynoso (que en algunos episodios suplió a Alcocer como Matute), Judy Ponte (habitualmente la voz de los escasos personajes femeninos como la madre de Benito, Shirley la novia de Panza o Melosa Melón) y especialmente Jorge Arvizu (años antes de crear su icónico personaje de “El Tata”, como Cucho y Benito B. Bodoque y B.), que ayudaron a dar una personalidad a cada personaje e incluso proporcionaron una idiosincracia a la serie completa: donde el público estadounidense no había encontrado gracia en los descabellados intentos de Don Gato y sus canchanchanes por hacerse del dólar nuestro de cada día de un modo rápido y fácil, el público mexicano sin duda dio un encanto casi Chava Floresco a esa filosofía de “A qué le tiras cuando sueñas Mexicano” y acogió a estos gatos con un fervor que raya prácticamente en la santidad doméstica.




La serie no solo se arraigó en México, sino que viajó rápido a otros países como Perú, Colombia y Argentina, donde “Matute” convirtióse en sinónimo de agente de la ley división peatona, mientras que Don Gato, Cucho, Espanto, Demóstenes, Panza (ostensiblemente inspirado, aunque usted no lo crea en el inenarrable Cary Grant) y Benito – cuya voz en español, aniñada y aguda fue tan emblemática, que es un shock oírlo hablar con su voz original, que es más similar a la de un taxista de Brooklyn, pasado de kilos – se convirtieron en auténticos ídolos de las masas hispanoparlantes (aunque en su nación de origen siguen siendo tratados con cordial indiferencia, como esa gente que va a fiestas y todo mundo sabe más o menos quienes son, pero nadie les habla) y, menosprecios aparte, su nicho fue tan grande, que no importó que no hubiese más temporadas de la serie: los 30 capítulos bastaban para recordar momentos claves de la infancia, y para atraer las carcajadas (lo reto a no reírse al recordar de dónde vienen frases como “Hábil y conspicuo ladrón internacional de joyas” o “¡Socooorrooo! ¡Dice que es Loretta Young!”). Esto se refrendó cuando en 2004 apareció la serie completa, con su doblaje original, se convirtió en un tumultuoso hito de ventas en DVD.




Ahora, 50 años más tarde, los estudios Anima (propiedad de Guillermo Cañedo White, Fernando De Fuentes, Fernando Pérez Gavilán, José Carlos García De Letona y Federico Unda, creadores de El Chavo Animado y El Agente 00P2 – no, no voy a comentar el angurriento doble sentido de ese título-) estrenan una versión cinematográfica en inevitable 3D, de los personajes. Esta nueva pandilla es, a decir de la critica invitada a verla por anticipado, una especie de tributo a la original – cuenta incluso con la voz de Arvizu como Benito y Cucho, si bien los años no pasan en balde y el histrión se oye fatigado – que en su afán de gustar a todos los públicos (la momiza que fuera chaviza y lo recuerda con amor y la generación Xbox que tiene muy escasa concentración y demanda efectos sobre trama o estilo) acaba por no gustarle a nadie. ¿Es este filme solo un vulgar intento por capitalizar la nostalgia para sacarle su dinero a la gente o un homenaje honesto? A estas alturas del culto resulta irrelevante: horrenda o no, de todos modos la gente irá a las salas a verla, principalmente porque en tierra de estafadores (y estafados) Don Gato es rey.






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Angélique Jerome de Qui veut épouser mon fils sort son single !

angelique jerome

Alors là, vous allez être étonnés ! La très sexy Angélique Jérome que l'on a découverte dans "Qui veut épouser mon fils ?", la mythique émission de TF1 sort son single "Scandalous" !
Le voici disponible sur iTunes ici

Alors, qu'en pensez-vous ? Moi je le trouve bien ce single !


Photo : http://www.angeliquejerome.com

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Aún estoy aquí / I'm Still Here, de Casey Affleck

Written By sitemp3 on Sabtu, 10 September 2011 | 15.45

La verdad de las mentiras

Miguel Cane



Seguramente usted recuerda la anécdota, que salió en todos los periódicos y diversos portales en la red. En 2008 y por sorpresa, Joaquin Phoenix anunció en el programa de David Letterman que se retiraba de la actuación para seguir su “sueño” de de ser músico de hip-hop. Este “docudrama” es el testimonio de lo que pasó ese año; seguido durante su transición durante todo el día por una cámara, el actor se deja crecer una ostentosa barba de jipi, descuida su imagen pública e intenta convencer a Sean 'P. Diddy' Combs para que le ayude en su primer disco, mientras compone canciones, insulta a sus asistentes y con su comportamiento hace que su persona se convierta en el tema predilecto de las conversaciones en Hollywood, que no se explican qué le pasa al “niño”, que está “muy rarito”.




A partir de ahí podemos apreciar cómo se convierte en el hazmerreír de Hollywood, caricaturizado en multitud de ocasiones incluyendo la parodia que realizó Ben Stiller en la gala de los Óscares. El actor Casey Affleck, quien además es cuñado de Phoenix, no pierde detalle de todo: lo extravagante, lo humillante y hasta lo anodino.



La primera y gran pregunta que se plantea el espectador al entrar en materia, es si lo que se ven en pantalla es real o es una farsa. A estas alturas del poema, y si usted ha leído las noticias sabe que esto es una sofisticada y elaborada pieza de ficción completa pero con la agudeza de haber utilizado la propia persona del actor y su vida real como escenario.

Con un título que recuerda a la película de Todd Haynes “I’m not there” en la cual se componían diferentes personajes y vidas para intentar dar una imagen completa de la compleja figura de Bob Dylan para explorar qué es lo que hace al mito, Aún sigo aquí hace exactamente lo contrario: de manera implacable, destruye la imagen tanto pública como privada de Joaquin Phoenix. Mediante apariciones en TV, interacciones con otras estrellas de Hollywood y con un hermetismo total de lo que sucedía realmente, el mundo asistió a como el respetado y algo ambiguo actor dos veces nominado a un Óscar sufría una presunta crisis nerviosa y una transformación total como rapero.

Así, al Joaquin que vemos aquí, es un tipo egocéntrico y francamente insoportable, que se queja constantemente, a manera de disco rayado, de estar atormentado por ser un incomprendido y jura que sus intenciones son realmente serias, que su vocación de ser cantante de hip-hop es genuina, pese a que los diferentes conciertos que realiza son un monumental desastre, es ininteligible cuando canta y la mayoría de sus letras son sobre él mismo o su asistente personal al que trata con un irritante despotismo (el que a fin de cuentas sea fingido, no le quita lo chocante). Que él sea tal y como muestra la película es otro tema pero hay que admitir lo impresionante la entrega completa que ha puesto Joaquin Phoenix en hacer real este personaje tanto dentro como fuera de la pantalla.

Lo que el filme pretende, a todas luces, es hacer una ácida crítica a costa de Hollywood y sus estrellas, el trato que se les da y el espectáculo que se convierte un actor gracias a los medios de información. Es cuestionable si especialmente a Ben Stiller y Sean 'P. Diddy' Combs les habrá hecho mucha gracia ser patiños involuntarios de esta “vacilada”. El filme también muestra la degradación y colapso de una estrella, visto por dentro y sin ningún tipo de tapujos y eso ciertamente podría suscitar un interés morboso... por lo mismo, es decepcionante que no sume mucho más que una tomada de pelo. No faltarán los que afirmen que es una obra que se atreve a ir más allá del celuloide ya que ha sido hecha gracias a una exposición completa de un actor que no ha puesto ningún límite en dar verosimilitud al proyecto, haciendo en el fondo un chiste a costa de todo el mundo, y el precio, tal vez, sea demasiado alto. Usted decide.

I'm Still Here / Aún estoy aquí
Con Joaquin Phoenix, Sean “P. Diddy” Combs, Ben Stiller, Rain Phoenix y David Letterman
Dirige Casey Affleck
EU 2010.

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El año “perdido” de Joaquín Phoenix

El actor nominado a un Oscar le “tomó el pelo” a todo el mundo para rodar Aún sigo aquí, un falso documental sobre su carrera. ¿Cuáles serán las consecuencias de esto?

Miguel Cane


Joaquin Phoenix in Columbia Pictures' We Own the Night


En 2008, Joaquín Phoenix (1974), hermano menor del malogrado River – ícono de los 80 y 90 que se fuera “de repente” al otro mundo por “tontear” con las drogas en un sórdido nightclub del Sunset Boulevard, propiedad de Johnny Depp en 1993 – había logrado quitarse esa etiqueta y ser considerado un actor serio e interesante, con una carrera versátil y sólida. Así fue como, para promover una cinta, la interesante Dos Amantes de James Gray, acudió al programa de David Letterman, que diariamente transmite la cadena CBS, desde Nueva York. Ahí, Phoenix apareció desaseado, incoherente, con muy mal aspecto y anunciando que abandonaba el cine – donde había logrado dos nominaciones al Oscar – para entregarse de lleno a lo que llamó su “verdadera vocación”, ser un rapero estrella del hip-hop.




Estupefacto, Letterman, que es famoso por tratar de pescar todas las bolas curvas que le lanzan sus invitados (véase el caso de Madonna, que literalmente se lo sonó), le preguntó si se trataba de una vacilada. Ostensiblemente ofendido, Phoenix (que se rehusó a quitarse los lentes oscuros todo el tiempo que duró su entrevista) dijo que no, que nunca antes había hablado tan en serio. Su carrera actoral había llegado a su fin. Gracias.


Joaquin Phoenix in Strand Releasing's It's All About Love


Las reacciones fueron variopintas y no exentas de morbo. Los portales-tabloide como TMZ y Perez Hilton, se dieron vuelo especulando acerca de esta revelación: ¿había perdido la cordura Joaquin? ¿Serían (¡Ay qué miedo!) drogas? ¿Era verdad? Durante algunos meses, y hasta que otras celebridades se ocuparon de distraerlos, la presunta transformación del actor de Señales y Gladiador en un rapero barbudo y melenudo parecía tan genuina como desastrosa. Muchos acabaron por atribuirlo a un inevitable colapso mental. Fue tan irresistible el vacilón, que hasta en programas como Padre de Familia y la entrega de los Oscares, se parodió el incidente del show de Letterman.

Joaquin Phoenix se había convertido en un hazmerreír.

Pero... ¿era posible que esto fuera propositivo y no accidental?




Corte a: Festival de Venecia 2010. Casey Affleck y Joaquin Phoenix, que además de cómplices son cuñados – Affleck está casado con Rain Phoenix, la benjamina de la familia – presentan I'm still here, un “docudrama” acerca del año que Phoenix se tomó para “ser rapero” y declaran ante los medios reunidos para la Mostra que “todo era una broma” que “era ficción”.

El presunto documental retrataba la caída -sin paracaídas- de Phoenix, que lo llevaría a dar tumbos por los lobbies de los hoteles más lujosos de Hollywood a los antros más sórdidos de Nueva York. En teoría, todo esto se debía a la frustración del actor en el mundo del cine y, en teoría también, Affleck tendría permiso para filmar el proceso.




La presunta desintegración se inicia cuando el público descubre (al mismo tiempo que el actor, o esa era la teoría hasta que Affleck abrió la boca, en el Lido) que Phoenix tenía las mismas posibilidades de convertirse en una figura del hip-hop que un pepenador de cantar en la ópera de Milán. Su desesperación psíquica acababa contagiando a su cuerpo, y del tipo de mirada sexy y perdida que volvía locas a sus fans se pasaba a un obeso con problemas con su higiene personal y que apenas podía balbucear sus intenciones por andar hasta arriba de droga y alcohol. En escenas del filme, Phoenix aparecía metiéndose rayas de coca del escote de una prostituta, gritando sandeces a su pobre secretario y conversando de manera incoherente con Ben Stiller sobre un proyecto que este le ofrecía y que Phoenix declinaba con un rebuzno disfrazado de "no". Lo más humillante se guardaba para el final, cuando uno de sus asistentes se vengaba de sus malos tratos defecando en la cara del actor. (Sí, con esto le acabamos de ahorrar el costo de un boleto de cine. De nada.)




Después de la proyección, Affleck soltó la verdad de sus mentiras y ardió la proverbial Troya, mientras que el debutante director (que también es actor y hermano de un actor más guapo que él, el inefable Ben) se trataba de justificar, diciendo que su “gracia” obedecía a un interés meramente artístico, hacer metaficción: "Joaquin da aquí la interpretación de su vida".


Joaquin Phoenix in Touchstone's Signs


Los medios y la industria no se lo perdonaron. Como broma, se pasó de tueste o quizá fuera demasiado sofisticada para una industria que se sostiene principalmente de humor estrictamente rudimentario. Esto fue más allá del interés sobre si la actuación de Phoenix era real o el extremo de la pose, muestra de la descomunal capacidad del actor para meterse en los zapatos de su propio yo y hundirse en el fago hasta el cuello en un tour-de-force interpretativo que no se recordaba desde los tiempos de Marlon Brando, o una “puntada” que se les fue de la mano a los involucrados.


Joaquin Phoenix at the LA premiere of 20th Century Fox's Walk the Line


El precio ha sido muy alto. En este tiempo, su estatus en Hollywood se ha ido al caño y muchos/as de los que forman parte de ese ente tan maleable y de gustos cambiantes llamado "audiencia" le han dado (tal vez merecidamente, eso lo decide usted) la espalda. A pesar de ello y según su agente, Patrick Whitesell, las ofertas vuelven a llegar. Para hacer control de daños, Joaquin, bañadito, en forma y sin esos pelos en la cara, volvió con Letterman a ofrecer una profusa disculpa, con el nada sutil interés por resucitar ahora sí que como ave Fénix, de sus cenizas, habiendo demostrado estar bastante afectado de sus facultades mentales (o tal vez no), como para seguir dándole al trabajo en la Meca del Cine.

Por lo pronto, Paul Thomas Anderson lo ha “perdonado” y lo ha incorporado al reparto de su muy anticipado filme The Master, con Philip Seymour Hoffman, Amy Adams y Laura Dern: una historia acerca de un hombre que se inventa una religión muy lucrativa (no del todo ajena su anécdota a la de L. Ron Hubbard y la polémica Cientología). De este filme depende que la audiencia pueda perdonar o no a Phoenix, o en todo caso, olvidarse de su ausencia y sus motivos. Si bien, el estreno de Aún estoy aquí en México sirve para que el público pueda ver de primera mano en las salas cinematográficas y juzgar por sí mismos, si esta es una vacilada, una estafa o una obra de arte.

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Vespa: la clásica moto de culto cumple 65 años

Written By sitemp3 on Rabu, 07 September 2011 | 10.54

Cuando Enrico Piaggio creó la Vespa en 1946, no imaginó que la pequeña y estilizada motoneta se convertiría en parte integral de la cultura italiana y cinematográfica.

Francisco Peña






Al recorrer Italia de Milán a Venecia, de Verona a Palermo, uno nota que hay cosas a las que ninguna italiana o italiano podría renunciar: soberbia comida, futbol, celulares último modelo, exclusivos lentes para sol de diseñador. La Vespa también es parte de estas tendencias al ser un objeto de culto amoroso y símbolo del estilo de vida “a la italiana”.



Parece una contradicción que el país que se enorgullece de haber creado el potente Ferrari, el elegante Alfa Romeo o el exclusivo Lamborghini, haya convertido a la “humilde” Vespa (Avispa en italiano) de cuerpo redondeado, fina cintura y zumbido semejante al ronroneo de un gato, en elemento esencial de la cultura italiana y de su cine. No, no es una contradicción. De hecho las raíces sociales y proletarias de la Vespa son más profundas que las de sus famosos parientes automovilísticos.



Enrico Piaggio introdujo la primera Vespa en 1946 impulsado por la imperativa necesidad de su país de contar con transporte moderno y económico. La Segunda Guerra Mundial había reducido al parque automovilístico italiano a una masa informe de láminas oxidadas a la orilla de las carreteras y apenas si se conseguía gasolina en el mercado negro. Pero las fábricas habían reabierto y se necesitaba movilizar a los obreros y, sobre todo, urgía que los alimentos llegaran de las granjas a las ciudades. La necesidad social encontró respuesta en la Vespa, capaz de montar a dos personas o de mover frutas, huevos y pollos a los mercados populares. Además, la moto generó en los jóvenes un sentimiento de libertad luego de años de guerra y ocupación militar alemana y estadounidense: permitía visitar a los amigos, familia y salir al campo a divertirse… o tener encontronazos amorosos, claro.



El cine italiano adoptó a la pequeña moto como “actriz” imprescindible y la volvió estrella internacional. El Times de Londres resumió la percepción mundial cuando publicó que la Vespa “es un producto completamente italiano, como no se había visto desde la época de las cuadrigas romanas”. Los clubes de “vespistas” se fundaron en todo el planeta, entre ellos el actual Club Vespa de México (http://clubvespademexico.foroactivo.com/).

La primera película donde aparece la motoneta es la cinta italiana Domingo de agosto (1950, Luciano Emmer) a sólo cuatro años de su creación. Irrumpe en la cinematografía estadounidense con la cinta de Hollywood La princesa que quería vivir/Vacaciones Romanas/Roman Holiday (1953, William Wyler). De hecho, en esta película se conjugan dos consagraciones internacionales que registran los cinéfilos: una joven y bellísima Audrey Hepburn se escapa de sus deberes de joven princesa montada en una Vespa 125 guiada con seguridad por el “periodista” Gregory Peck para recorrer a placer las calles de Roma y, de paso, vivir un intenso romance veraniego como cualquier chica italiana del momento.





Desde entonces las películas donde aparece la Vespa italiana son legión. El cine, sea de comedia, acción, drama o de contenido social, ha procurado la presencia de la querida moto: desde Querido diario (1993, Nanni Moretti) con un capítulo titulado “En la Vespa” y un modelo 150 Sprint a La Intérprete (2005, Sydney Pollack), donde la rubia Nicole Kidman recorre las calles de Manhattan en una motoneta amarilla. En ambas cintas, las secuencias donde aparece la motoneta están teñidas por una atmósfera de baile y gozo, de manera abierta con Nanni Moretti y más discreta con la rubia Nicole que tripula la motoneta con una sonrisa casi orgásmica dibujada en su rostro. Otro que recorre Nueva York en una Vespa blanquiazul es Jude Law en Alfie (2004). Otras más aparecen en cintas como Quadraphenia, American Graffiti, El talento de Mr. Ripley y hasta Transformers.




Además de Audrey Hepburn, la Vespa ha sido compañera de viaje de varias bellezas. En el clímax de los 60, cuando Ursula Andress era el sueño mojado de todos los admiradores de “Bond, James Bond”, la chica suiza dejaba ver generosamente al aire sus torneadas piernas doradas al tripular una Vespa en una de las campañas publicitarias de la moto. Detrás de la Andress siguieron otras bellas que han trabajado en el cine italiano como Raquel Welch, Virna Lisi y Milla Jovovich, por mencionar algunas.



En el caso de los galanes hay que citar a Marcello Mastroianni (¡infaltable!), Henry Fonda y Gary Cooper. Cuando algunas estrellas filmaban en Roma, en el apogeo de los famosos estudios de Cinecittà, la compañía no perdía la oportunidad de hacer “campaña periodística” para promover la Vespa con actores estadounidenses. Es conocida la anécdota de que Charlton Heston, cuando filmaba Ben Hur (1959): iba de su hotel a los estudios montado en una Vespa, o recorría el camino a las locaciones cercanas en Frosinone. Claro, lo mejor era cuando los actores famosos se dejaban ver en Vía Veneto en una Vespa para vivir la “dolce vita” nocturna, como lo hizo Anthony Perkins (ya famoso por Psicosis) mientras filmaba El Proceso (1962) en Roma, dirigido por Orson Welles.



Ya más cercanos a nuestros días, podemos reconocer a algunos actores que han usado una Vespa en pantalla como Sting, Matt Damon y Antonio Banderas (en pleno destape almodovariano) entre otros. Para rematar, quizás la secuencia clásica de unas Vespas en movimiento está en La Dolce Vita (1960) de Federico Fellini. Se trata del vehículo preferido de los paparazzi para cazar fotográficamente a las estrellas y celebridades que rondan en la noche fílmica felliniana.



Pero para calibrar lo que es la Vespa para el cine hay que ver el video (arriba) http://youtu.be/RnHRUeMhxqc (Nicole Kidman de 00:24 a 00:27): se puede sentir lo que es bailar con alegría por las calles. Esta moto es el orgullo de quienes aprecian la libertad, el estilo y el buen diseño: triunfo nada despreciable para la “humilde” Vespa que cumple 65 años.



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Noche de Miedo / Fright Night, de Craig Gillespie

Written By sitemp3 on Jumat, 02 September 2011 | 11.13

Un poco de tu sangre

Miguel Cane




Sorprende que después de hacer un filme tan logrado y diferente como Lars y la chica de verdad, Craig Gillespie, un director con talento notable, haya decidido filmar un remake – que en Hollywood es lo de hoy – y que sea de una película de culto de los 80. El resultado no es malo, pero sí es algo que estaba por debajo de las expectativas que generaba el director. No puede reclamársele a esta película su afán de entretenimiento, ni su intención de hacer reír y asustar a base de los elementos y estereotipos típicos del género del terror y de los vampiros como son los crucifijos, agua bendita y diversos símbolos sacros, alergia a la luz solar, una tenebrosa mansión repleta de reliquias y armas y unas víctimas que se dejan morder con facilidad. Pero el problema es que tiene una crisis de identidad: no sabe qué quiere ser realmente.




En la parte que corresponde al terror, cuenta con un par de escenas de sustos y alguna otra de suspense que no llega a provocar la tensión esperada, y solamente se compensa con la excelente interpretación de Colin Farrell (Jerry, el vampiro), quien gracias a su carisma consigue que el espectador celebre sus salvajadas. En cuanto al territorio cómico, tiene algunos momentos chistositos, gracias sobre todo a la aparición de Peter Vincent (David Tennant), una suerte de mago-caza-vampiros con aires de rockero alcohólico y mujeriego, y de Ed (Christopher Mintz-Plasse), el amigo del protagonista, que es bastante obvio. Pero tanto el humor como los diálogos ocurrentes, que prometen bastante al principio, van decayendo a medida que avanza la cinta.



Lo más notable aquí es la actuación de Colin Farrell que consigue crear un personaje perverso a la vez que encantador. Por su parte, Anton Yelchin (que interpreta a Charley), insiste en interpretarse a sí mismo como siempre (es inexplicable que siendo una nulidad le sigan dando papeles protagónicos). El resto de actuaciones están correctas, con Toni Collette espléndida y virtualmente desperdiciada en el ingrato rol de madre del protagonista.




La banda sonora, creada por Ramin Djawadi (Juego de Tronos), es uno de los aciertos, mezcla violines con órganos de iglesia y convirtiendo así a la propia música en uno de los elementos que más nervio le imprimen a la película, que es visualmente es llamativa, con unos buenos efectos especiales, un maquillaje (obra de Greg Nicotero, creador de The Walking Dead), que consigue unas transformaciones en los vampiros escalofriantes y una preciosa fotografía cortesía de Javier Aguirresarobe, el cinefotógrafo de Amenábar. Con todo esto a su favor, Noche de Miedo entretiene, y su director Craig Gillespie le proporciona un ritmo ágil, pero no acaba de definirse, si bien logra sostenerse gracias a las buenas actuaciones de Farrell y David Tennant, que compensan lo insulso de su héroe, y además porque consigue reírse de ella misma, lo cual siempre es de agradecer, aunque sin lugar a dudas, pudo ser un producto mucho mejor de lo que es.




Noche de Miedo/Fright Night
Con Colin Farrell, David Tennant, Anton Yelchin, Imogen Poots y Toni Collette
Dirige Craig Gillespie
EU 2011

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Colin Farrell, Vampiro estilo Hollywood

El actor regresa a las pantallas con el papel de un chupasangre en el remake de Noche de Miedo.

Miguel Cane


Colin Farrell as Sonny Crockett in Universal Pictures' Miami Vice


Hace unos pocos años, Colin Farrell (Irlanda, 1976) saltó a la fama casi como si hubiera aparecido de la nada, con participaciones en filmes como Minority Report (al lado de Tom Cruise y dirigido por Steven Spielberg) y a las planas de escándalos en los periódicos, principalmente por su comportamiento rebelde, sus fiestas constantes y su abuso de sustancias. Sin embargo, esto no pareció afectar su trabajo: se trata de un actor sólido y versátil, muy solicitado por grandes cineastas, como Peter Weir, Neil Jordan, Terrence Malick y Oliver Stone. Los últimos años, los pasó alejado de Hollywood, rodando títulos independientes como Escondidos en Brujas (2008), Ondine (2009) y Camino a la Libertad, y ahora regresa al circuito comercial con una cinta de terror salpicada de elementos cómicos basada en un filme de los 80 Fright Night, en el que encarna a un seductor vampiro que llega a instalarse en un tranquilo vecindario, para horror de su joven vecino.


Colin Farrell at the Hollywood premiere of Warner Bros. Alexander


Es una sorpresa que decidieras volver a Hollywood en una cinta de género...
Se me antojó mucho cuando me la ofecieron, ¿sabes? Pensé, ¿por qué no? No iba a ser un rodaje muy largo y era divertido. Tenía ganas de divertirme, llevaba una época haciendo muchos dramas con personajes muy extremos y complicados. Todos los filmes que hice estos últimos cinco años trataban temas profundos y serios. Eso está muy bien y me encantó hacer cada uno de esos filmes, pero también tenía ganas de hacer algo distinto a lo que había hecho en los últimos años. Tenía la confianza para ello y dije que sí. Me dio la gana hacer algo loco.


Colin Farrell at the New York premiere of 20th Century Fox's Phone Booth


Tu vampiro, Jerry, es muy distinto a los de Crepúsculo...
Oh, sí. Es que esos no son vampiros. Son para nenas. (se ríe) ¡Este es un vampiro de sangre caliente! Un verdadero monstruo. Esta película no tiene nada qué ver con Crepúsculo y creo que no le va a gustar a las chicas que son su público. No tengo nada en contra de esas películas, la verdad. A la gente a la que le gusta eso, eso es la clase de cosa que les gusta, pero aquí quisimos hacer una historia de vampiros que metiera miedo de verdad. Es decir, es una película de terror, pero también tiene otros elementos: hay mucho humor negro, mucha ironía. Jerry es un gran personaje.


Steve Granitz, Wireimage.com


¿Cómo te sentiste al interpretarlo?
Me encanta el trabajo que hizo Chris Sarandon, en la versíón original. Él le dio el visto bueno al proyecto e incluso se animó a participar en una escena como guiño a los fans. Su vampiro era digno, elegante y amenazador, pero yo no quería que fuera igual. Mi vampiro es más cruel y malévolo, muy sexual y arrogante. Con mucho carisma. Sin miedo, sin remordimientos y nada romántico. Que el personaje fuera distinto resultó liberador. Estaba harto de ver a los vampiros como tú dices, al estilo Crepúsculo. Quise sacudirlo un poco. Le dije a Craig (Gillespie, el director) que quería darle la vuelta y me dio carta blanca. Eso es algo que se aprecia, el poder colaborar en la creación de tu personaje.

Pero además, un factor decisivo para que la hicieras, fue trabajar con Gillespie, ¿cierto?
Es verdad. Soy su admirador desde que vi Lars y una chica de verdad. Me encantó, creo que es una gran película. Así que le dije, “oye, si haces otra pelicula, la que sea, yo quiero participar.” Por eso fue que me hizo llegar el guión de esta versión de la película. Es muy fiel al tema original, que cuando era yo chico me encantó. Hablé mucho con Craig sobre cómo quería hacerlo. Lo vi como una especie de adicto en crisis.

¿Un adicto?
Claro. Así como hay quienes tienen una adicción al alcohol o a las pastillas – y eso es algo de lo que sé de primera mano, Jerry es un adicto a la sangre humana. Siente una fascinación enferma por los humanos. Es algo parecido a cómo mira un niño pequeño a una mariposa antes de arrancarle las alas. Su conflicto es ese y lo comprendo. Yo no bebo una gota de alcohol desde que hace seis años fui a rehabilitación. Es por mis hijos, ¿sabes? (James tiene siete años, y Henry, dos). Es dificil al principio, pero lo consigues. El vampiro, en este caso, es dominado por su adicción. Y estar así es algo terrible, por eso encontré en él una serie de características que me interesaron. Por eso te digo, no tiene nada que ver con los “vampiros” de ahora, que ves en la tele y en otras cosas. No tiene nada de romántico.

Eres un actor famoso ahora, pero tampoco fue un camino fácil.
Al comienzo de la carrera de un actor no existen las opciones. Vas a todas las audiciones que puedes y simplemente esperas una respuesta. Así me ganaba la vida, pero ahora sé que soy un afortunado. Tuve suerte muy pronto y desde hace años he podido elegir lo que quería hacer. Mi intención es buscar experiencias dispares. Cuantos más contrastes pueda tener en lo que hago, mejor.

¿Por qué buscar el contraste, desafiar lo cómodo? Otros estarían felices con tener algo seguro.
Yo soy así. Yo no hago esto o lo otro por llevar la contraria, es solo que me gustan los retos y hacer cosas que me sorprendan y que sorprendan al público también. En mi vida soy así también: Yo soy como soy, vivo mi vida, no hago daño a nadie, trabajo en lo que me gusta y perfecciono mi talento -mucho o poco- para disfrute de los demás. ¿Por qué despistar a la gente con otras cosas? Soy afortunado, pero tampoco me quiero quedar estancado. Si hiciera el mismo tipo de películas todo el tiempo, a la segunda ya estaría muy aburrido. Además, no soy tonto. Sé lo que puedo hacer y lo que no. Yo no pagaría por verme en una comedia romántica, porque no tengo el tipo, la ligereza para hacer una. Admiro a los que pueden, pero yo no. No me sale.

Pero la ciencia-ficción sí, ¿por eso aceptaste hacer la nueva versión de Total Recall?
Claro. Fue una buena oferta. Económicamente me viene bien y me gusta ese tipo de películas, para romper un poco el molde. ¿Quién sabe qué haré después? He hecho otras películas a cambio de casi nada... y no me importa. Si quedo satisfecho, lo vale.

Irlanda sigue siendo importante para ti.
Siempre. Muchísimo... y duele estar tan lejos. Soy irlandés hasta lo más profundo y echo inmensamente de menos mi tierra. Es el precio que tengo que pagar por dedicarme a esto. El teléfono es mi cordón umbilical con mis orígenes, con mi familia, con mi gente... Llevo más de un año sin pisar Irlanda y empiezo a pensar que estoy pagando un precio desgraciadamente elevado.

¿Dejarías lo que tienes por volver atrás?
No, no. Ni un paso atrás. ¡Sería una idiotez retroceder! Me has costado mucho lograr mi sueño de ser actor y, ahora que he conseguido que me respeten y valoren, no voy a tirarlo por un golpe de nostalgia. Quiero disfrutar de lo que tengo, pero me gustaría poder gozar más de las cosas que realmente me hacen feliz.



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